Por José Díaz Madrigal
Un par de meses después de tomar el cargo como presidente de la República Islámica de Irán, el ingeniero Mahmud Ahmadineyad declaró ante una masiva concentración de universitarios de su país: Israel es una mancha vergonzosa que debería ser borrada de la faz de la tierra y agregó, quien reconozca a Israel arderá en el fuego de la furia de la nación Islámica. . . Irán.
Ésta nación que es una potencia petrolera posee un territorio casi del tamaño de México y una población cercana a los 100 millones de habitantes. Pero tiene la desgracia de estar gobernada por un régimen de fanáticos, que en vez de aprovechar sus enormes ingresos económicos derivados de la exportación de petróleo, para mejorar el nivel de vida de las personas; se han encargado de invertir principalmente en dos cosas: primero, en malgastar el dinero para el odioso crimen de patrocinar a terroristas asesinos del Medio Oriente y en segundo lugar, reprimir hasta la muerte a su propia gente por el delito de pensar distinto al grupo en el poder.
A pesar de que Irán recibe miles de millones de dólares por la venta de petróleo al extranjero, éste país está quebrado, con inflación abultada y un tipo de cambio de su moneda que se llama Rial, a la cual le falta poco para que un dólar americano cueste dos millones de Riales. Es esa una profunda crisis económica y social que se manifiesta en la escasez de productos básicos y, la peor paradoja de esto, es que siendo un gran productor de petróleo, tenga que sufrir la falta de gasolina. Información de aquel lugar, dan cuenta de filas y compras de pánico en pueblos y ciudades iranies, debido al desabastecimiento y cierre de estaciones de servicio.
En esa región del mundo existen cuando menos tres bandos de extremistas violentos, cuyo objetivo es lo que declaró el presidente Ahmadineyad: borrar a Israel del mapa.
Así pues, de los tres principales grupos terroristas, el más perverso es el de Hamas, el mismo que perpetró la mayor masacre de ciudadanos israelitas desde la Segunda Guerra Mundial.
Apenas iba amaneciendo aquel sábado 7 de octubre de 2023, cuando desde la Franja de Gaza los combatientes de Hamas empezaron a disparar miles de cohetes hacia territorio israelí y, al mismo tiempo alrededor de seis mil milicianos de ese grupo terrorista, invadió por tierra, en autos, camionetas, motocicletas y a pie; con el fin de matar a cualquiera que se atravesara en su camino. De ese modo masacraron familias enteras, incluyendo niños y ancianos. Dejaron un reguero de muertos de alrededor de 1200 personas, además de llevar secuestrados a más de 250 individuos.
La mayor parte de culpa de esos hechos, es el malvado gobierno de Irán, que ha apoyado a Hamas con armamento y millones de dólares. Todo con el propósito de destruir a Israel.
El miércoles de la semana pasada se cumplieron 3 años de esa cruel tragedia de la cual fue víctima el pueblo judío. Su gobierno ha afirmado que el ejército lleva en la cuenta a cuatro mil terroristas eliminados de los seis mil atacantes que cruzaron la frontera aquel día fatal. Los vamos a perseguir y eliminaremos a los dos mil restantes.
Israel es la única democracia de aquella región del mundo. Es el país más próspero de todo el Medio Oriente. Es más, su población tiene por mucho, mayores ingresos per cápita que la mayoría de países europeos, incluso de las 4 grandes potencias económicas tales como; la alemana, francesa, británica o la italiana.
Hoy en día Israel es un país económica y militarmente más fuerte que hace tres años. A pesar de tener un territorio más chico que el estado de Nayarit y en gran medida desértico. Sin embargo cuenta con un dirigente de primera: Benjamin Netanyahu, líder audaz, trabajador y valiente; puesto que no se anda por las ramas cuando se trata de cuidar a su pueblo, actúa sin miedo para proteger a los suyos.
A Netanyahu le falta poco para acabar con el régimen de terror que representan los fanáticos iranies, que dizque los querían borrar de la faz de la tierra; y que son la cabeza principal del imperio del mal, como decía Reagan.
En horabuena por un líder como Netanyahu, que se bate por defender a su pueblo. . . Ya quisiéramos uno de esos líderes aquí en México.






