Virgilio Mendoza, olvidado por el Tucán

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Sociedad de la Información

Por: Luis Alfonso Polanco Terríquez

¿Funcionó la estrategia de Morena para remover a Virgilio Mendoza de la dirigencia en Colima? Cabe aclarar: nos referimos a la estrategia del partido a nivel nacional, no a la administración estatal. La respuesta es matizada: en parte sí y en parte no. Aunque para algunos la maniobra de la gobernadora Indira Vizcaíno surtió efecto, desde mi perspectiva no fue así; reitero que se trata de un asunto de índole nacional. Que las circunstancias se le hayan acomodado a Morena y al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) es otro tema. Siempre hemos sostenido que Colima solo les importa a los colimenses, no al poder central. Lo que a la Federación le interesa del estado, lo toma y no lo suelta.

En ese tenor se dieron las negociaciones entre el «Tucán» y las huestes morenistas para definir las candidaturas a la gubernatura. El Partido Verde salió ganando dividendos interesantes al amarrar polos de desarrollo turístico en el país: cinco estados con una fuerte proyección en el sector. Colima, evidentemente, no figura entre ellos. Las palabras del senador Arturo Escobar resultaron ser una promesa para seducir y engañar, dejando en claro lo que siempre hemos sabido de las dirigencias nacionales: primero están los negocios y los intereses personales; el pueblo ni siquiera entra en la ecuación.

Virgilio Mendoza, senador de la República, sabía desde hace dos meses que no contaba con el respaldo nacional. Cuando se hicieron oficiales las postulaciones, sintió en carne propia el peso del olvido. Como líder del «Tucán» en Colima, debió haberse sentado con anticipación las bases con la oposición para conformar un frente común, en lugar de esperar hasta el último momento para dimitir —proceso que quizás postergó debido a los tiempos que marcan las leyes electorales—. Este viernes 9 de octubre presentó su renuncia a la dirigencia, acompañado por varios representantes de Comités Directivos Municipales. No obstante, tanto él como la diputada Gabriela Benavides se mantendrán dentro de la bancada del PVEM en el Congreso de la Unión.

Mendoza sabe perfectamente que el sistema terminó imponiéndose. Ante el riesgo inminente de que le arrebataran el control del partido —como en su momento le ocurrió a Mariano Trujillo y al Dr. Ángel Parra—, prefirió dar un paso al costado. La interrogante que surge entonces es: ¿por qué continúa como senador del Verde, al igual que Gabriela Benavides en la Cámara de Diputados? Para quienes afirman que la estrategia de Indira y compañía triunfó, conviene recordar que Virgilio Mendoza sigue siendo un obstáculo para el triunfo holgado de Rosa María Bayardo. Podrán decir que el PVEM en Colima está alineado con Morena, pero ni el senador, ni la diputada federal, ni los exdirigentes municipales lo están. Por lo tanto, el «Tucán» en la entidad se encuentra fracturado.

Esta jugada del senador, aun sin expresarla abiertamente, coloca a su dirigencia nacional en una encrucijada compleja: desconocer a ambos legisladores federales implicaría perder un voto en el Senado y otro en la Cámara de Diputados, considerando que al primero le restan más de cuatro años de gestión y a la diputada casi dos. La encrucijada no es sencilla de resolver, pero es seguro que Virgilio Mendoza apuesta a que lo desconozcan, pues con ello obtendría un mayor margen de maniobra política.

Las decisiones de Mendoza han sido tácticamente acertadas; posee un discurso pasional y una narrativa centrada en el amor a Colima, aunque carente de sustento sólido. A partir de ahora, el escenario dependerá en gran medida de las fichas que muevan Julia Jiménez y Riult Rivera por Acción Nacional, así como Mely Romero y Kike Rojas por el PRI. Por un lado, Mely Romero Celis cuenta con una impecable trayectoria, pero es consciente de que carece de los elementos suficientes para triunfar por sí sola; por otro lado, Riult Rivera está convencido de encabezar el proyecto bajo una postura radical: si no es él, sus seguidores no apoyarán a Virgilio, a Mely ni a Tey, aun si lograse una concertación con el senador.

Si la oposición abandera a Riult Rivera —incluso con el respaldo de Virgilio Mendoza—, cuando mucho aspira a ganar la alcaldía capitalina. Si la candidatura recae en Mely Romero Celis con el apoyo del senador, podrían aspirar a obtener más de una posición legislativa. Sin embargo, si es el propio Virgilio Mendoza quien encabeza el proyecto opositor, obligará a Morena Colima a reconfigurar toda su estrategia para frenar su avance. En ese caso, aun si el oficialismo lograra derrotarlo, el costo político sería sumamente alto, obligándolos a ceder múltiples espacios locales, federales y municipales.

El abandono de la cúpula nacional no solo expone las costuras del pragmatismo político con el que se opera desde el centro del país, sino que deja en evidencia cómo las figuras locales son desechables cuando los grandes acuerdos económicos y presupuestales están sobre la mesa. Virgilio Mendoza experimenta hoy la frialdad de una dirigencia que prefirió asegurar cotos de caza en destinos turísticos de alto impacto antes que defender la plaza colimense. Sin embargo, al despojarse del chaleco del Verde sin soltar la curul, el senador transforma su aparente derrota en un dardo envenenado que amenaza con descarrilar los planes de hegemonía absoluta que el oficialismo daba por sentados en el estado.

Aun así, el verdadero reto para el senador no radica en desafiar al sistema, sino en lograr que la oposición local supere sus egos y atomizaciones para construir un bloque real. La incapacidad histórica del PRI y del PAN para ceder protagonismos y articular un frente disciplinado puede ser el talón de Aquiles que anule cualquier maniobra estratégica de Mendoza. Si la ambición personal de los actores locales termina por fragmentar el voto anticandidatura oficial, el sacrificio de Virgilio habrá sido en vano y la estructura central de Morena terminará consolidando su hegemonía en Colima con absoluta comodidad.

Para reflexionar: Finalmente, el diputado local José Manuel Romero Coello podría convertirse en el gran ganador de la contienda; es muy probable que antes del lunes sea nombrado como el nuevo representante del «Tucán» en la entidad. Le deseamos éxito en un camino que se augura sinuoso. Asimismo, es casi un hecho que la próxima semana arriben cuadros del PVEM nacional para respaldar abiertamente la causa de Rosa María Bayardo.

El senador ya lo dejó claro: “por amor a Colima”, buscarán una gran alianza con el PRI y el PAN, aunque la última palabra la tienen ellos. Lo cierto es que la próxima semana veremos cómo responde Morena a este llamado de Virgilio Mendoza, así como la postura que tomarán Acción Nacional y el PRI. En honor a la verdad, la senadora Mely Romero y su equipo no aprovecharon las declaraciones del exdirigente del Verde Ecologista para llevar agua a su molino, lo que demuestra la capacidad de análisis y reflexión de Romero Celis. Una postura que contrasta con la del equipo del alcalde, que tan pronto como Mendoza Amezcua dio sus declaraciones, se apresuró a difundir encuestas donde ubican a Riult Rivera mejor posicionado que Margarita Moreno, Tey Gutiérrez, Mely Romero y el propio Virgilio Mendoza».

Para despedirme: Virgilio Mendoza ha demostrado, hasta ahora, que su palabra tiene peso. Se perfila como el único perfil capaz de plantar cara al sistema y arrebatarle el «carro completo» que buscan consolidar. No obstante, es dudoso que alcance ese objetivo, pues en la oposición pesan más los intereses individuales que el compromiso genuino por Colima al que tanto alude el senador. Al final del día, el sistema tiene a todos perfectamente medidos y conectados. Morena y el equipo de Rosa María Bayardo deben estar tranquillos, llevan una ventaja considerable. No debiera desgastarse. Nos vemos en la próxima entrega.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.