REFLEXIONES

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AMANECER POLÍTICO

Por: Felipe Díaz Cortez

Les comento que los refranes me apasionan porque creo que nacen con un conocimiento y filosofía profundos.

Pero hay algunos que jamás voy a compartir y uno es el siguiente: “Comiendo yo y mis dientes, que se chinguen mis parientes”. Y muy probablemente fue creado por un prianista porque concuerda con la filosofía y sus costumbres. 

Enriqueciéndose ellos y sus amigos, muy poco les importa el resto de la población. Y vale sólo para las cúpulas del poder, porque los de abajo también se chingan.

Ahora entiendo cuando alguna vez le pregunté a compañeros de trabajo que ¿Por qué rebaban los paquetes de hojas, las engrapadoras y las lapiceras? La respuesta siempre fue la misma: “No se fije licenciado, los de arriba se roban millones de pesos y no pasa nada”. ¡Cuánta razón tenían!

El egoísmo es una etiqueta de los prianistas que lo llevan tatuado en el alma, estando bien ellos y sus familias, que ruede el mundo. 

En mi paso por el sector público, tuve algunos fejes convencidos de que quedarse con el dinero del pueblo era una de sus funciones y para algunos la principal. Validando aquella frase que dice: “Compadre, a mi no me des nada, nada más ponme donde hay y yo me encargo del resto”.

A los que nacieron en este Siglo no les tocó verlo y por lo mismo no lo creen, pero las épocas desde Carlos Salinas de Gortari hasta Peña Nieto era un saqueo de los mil diablos. Hasta parecía una competencia para ver quién robaba más. Y eso pasó en todas las áreas donde se manejaba el dinero público, los tres poderes y las tres áreas de gobierno, universidades, fideicomisos, todos, las excepciones se podían contar con los dedos de una mano.

Pero al pueblo se le puede engañar dos o tres veces, pero no siempre, lo cansaron y en el 2018 con el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador se cumplió el sueño de muchos millones de mexicanos.

Mismos que ahora apoyan incondicionalmente a nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo. Hay inconformes, nadie lo niega, pero son aquellos que perdieron todos los privilegios con el cambio y que jamás los volverán a tener porque el PRIAN no regresa ni de broma. Tampoco son tantos y se verá en el 2027, para reafirmarse en el 2030. En uno de esos dos momentos, el PRIAN desaparecerá del panorama político nacional. Y se los digo a tiempo para que no se hagan los sorprendidos, porque nadie cosecha lo que no siembra. 

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.