*En el equinoccio de otoño el día y la noche tendrán una duración prácticamente igual, pero las condiciones meteorológicas estarán lejos de ser uniformes en el territorio nacional.
Alfredo Quiles Cabrera|CN COLIMANOTICIAS
Colima.- El verano está por terminar. México recibirá oficialmente el otoño de 2026 el próximo 22 de septiembre, con un fenómeno astronómico que no sólo marca el cambio de estación, sino también un punto clave en la cantidad de luz solar que recibirá el hemisferio norte durante los próximos meses.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), el equinoccio de otoño ocurrirá a las 18:06 horas, tiempo del centro de México, del martes 22 de septiembre.
Uno de los cambios más notorios después del equinoccio será la reducción progresiva de las horas de luz.
Durante el otoño, el hemisferio norte recibe cada vez menos tiempo de iluminación solar diaria. Esto provoca que los días continúen acortándose y las noches sean cada vez más largas, una tendencia que llegará a su punto máximo con el solsticio de invierno.
La UNAM explica que, a partir del equinoccio de otoño, las noches aumentan su duración hasta alcanzar su máximo precisamente durante el solsticio de invierno. En 2026, este último fenómeno ocurrirá el 21 de diciembre, cuando comenzará astronómicamente el invierno en México y el resto del hemisferio norte.
Equinoccio proviene del latín aequinoctium y hace referencia a una “noche igual”. Alrededor de esta fecha, el día y la noche tienen una duración cercana a las 12 horas. El INAOE señala que durante el equinoccio ambos periodos tienen prácticamente la misma duración.
La disminución de las horas de luz también se reflejará en algo cotidiano: conforme avance el otoño, anochecerá más temprano. El cambio no ocurrirá de golpe el 22 de septiembre. Será gradual y dependerá de la ubicación dentro del país, ya que la hora del amanecer y del atardecer varía según la latitud y longitud de cada ciudad.
El equinoccio de otoño marcará oficialmente el inicio de la nueva estación en México. En ese momento, el día y la noche tendrán una duración prácticamente igual, pero las condiciones meteorológicas estarán lejos de ser uniformes en el territorio nacional.
La transición ocurre durante una etapa en la que todavía persisten lluvias y ciclones tropicales, mientras comienzan a aparecer las primeras masas de aire frío procedentes del norte.
Durante septiembre y octubre todavía se presenta buena parte de la actividad asociada con la temporada de ciclones tropicales. Las mañanas pueden comenzar a sentirse más frescas, mientras que las tardes todavía pueden registrar lluvias importantes.
Hacia noviembre y diciembre, en cambio, las precipitaciones disminuyen en buena parte del país y empiezan a dominar condiciones más secas y frías con la llegada de frentes fríos y masas de aire polar.
La llegada del otoño coincide con el periodo de mayor actividad ciclónica del año. La información proporcionada señala que septiembre concentra históricamente la mayor actividad de ciclones, debido, entre otros factores, a las condiciones de temperatura del agua y a una menor cizalladura del viento.
Además, las lluvias acumuladas durante los meses anteriores pueden incrementar la vulnerabilidad ante nuevas precipitaciones, especialmente en regiones con suelos saturados.
Por ello, septiembre representa una etapa de transición en la que las lluvias y las primeras incursiones de aire frío pueden coincidir.






