Envejecer con autonomía, propósito y compañía

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*Sobre cambios como los olvidos o los periodos de tristeza, Montes Delgado, especialista de la UdeC, señaló que pueden presentarse en distintas etapas de la vida y pidió evitar diagnósticos apresurados.

CN COLIMANOTICIAS

Colima. – Respetar la capacidad de decisión de las personas adultas mayores, mantenerlas involucradas en la vida familiar y acompañarlas sin sustituir su autonomía son elementos fundamentales para favorecer su bienestar físico, emocional y social, señaló Roberto Montes Delgado, profesor investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad de Colima.

En entrevista, el especialista advirtió que, al llegar los padres a la adultez mayor, los hijos y las hijas pueden dar por hecho que les toca tomar decisiones por ellos o tratarlos como si fueran niños. Sin embargo, enfatizó, siguen siendo personas adultas con capacidad para expresar sus opiniones, decidir sobre su propia vida y participar activamente tanto en la familia como en la sociedad.

Por ello, sugirió a las familias acercarse, escuchar sus necesidades y acompañarlas en sus deseos y proyectos. “La escucha activa hacia las personas adultas mayores es fundamental”, dijo, pues limitar su capacidad de decisión puede reducir su autonomía y contribuir a un deterioro físico, emocional y social.

Montes Delgado, especialista en psicología de la salud, aclaró que no es posible hablar de la adultez mayor como si todas las personas vivieran esta etapa en las mismas condiciones. Existen determinantes sociales -comentó-, económicos, ambientales y culturales que generan diferencias importantes en sus necesidades, posibilidades y calidad de vida.

Estos determinantes, explicó, están relacionados con las condiciones en las que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, y pueden influir tanto en su estado de salud y bienestar como en las oportunidades de acceso a servicios y recursos.

Así, mientras algunas personas adultas mayores cuentan con una pensión suficiente, otras deben continuar trabajando para cubrir sus necesidades básicas. Algunas mantienen una vida laboral y social activa, mientras que otras presentan limitaciones de movilidad y necesitan el apoyo de familiares o de personas cuidadoras.

También influyen factores como el nivel educativo, las condiciones económicas, el acceso a una vivienda propia y las redes familiares y sociales disponibles. La combinación de estos elementos, dijo, puede generar diferencias importantes en las condiciones de vida durante el envejecimiento.

No todo olvido es demencia ni toda tristeza, depresión

Sobre cambios como los olvidos o los periodos de tristeza, Montes Delgado señaló que pueden presentarse en distintas etapas de la vida y pidió evitar diagnósticos apresurados. “Un olvido no es demencia, así como tampoco toda tristeza es depresión”, explicó.

La señal de alerta aparece cuando estos síntomas se vuelven persistentes y comienzan a interferir en las actividades cotidianas. En esos casos, recomendó buscar orientación profesional y acudir con especialistas capaces de realizar una valoración adecuada. “Los hijos a veces no podemos ver más allá y necesitamos pedir ayuda, y eso es muy sano”, señaló.

Explicó que el geriatra es el médico especialista en los problemas de salud de las personas adultas mayores, mientras que la persona profesional de la gerontología estudia de manera integral el proceso de envejecimiento y puede provenir de disciplinas como trabajo social, medicina, psicología o enfermería.

Para situaciones relacionadas con el cuidado, la convivencia y el acompañamiento durante la adultez mayor, recomendó recurrir también a profesionales de la gerontología.

En este contexto, destacó que la Universidad de Colima cuenta con formación especializada en esta área mediante el posgrado en Gerontología de la Facultad de Trabajo Social, donde se preparan profesionistas de distintas disciplinas para atender de manera integral las necesidades de las personas adultas mayores.

La soledad también puede existir dentro de la familia

Otro de los problemas que puede afectar a las personas adultas mayores es la soledad, incluso cuando viven acompañadas. Montes Delgado explicó que una persona puede sentirse sola si no es tomada en cuenta, si deja de participar en las actividades familiares o si percibe que sus opiniones y necesidades no son consideradas. Estas situaciones pueden afectar su bienestar emocional y su calidad de vida.

Por ello, insistió en la importancia de escucharlas, involucrarlas en la dinámica familiar y fortalecer su sentido de pertenencia. “Un hogar no es solamente un espacio físico o una infraestructura; un hogar es la familia que interactúa, comprende, apoya, ríe, tiene dificultades y que juntos también pueden disfrutar”, expresó.

Desde su experiencia en la atención de personas con enfermedades crónicas no transmisibles, recomendó respetar los proyectos y decisiones de las personas adultas mayores para que continúen sintiéndose parte activa e importante de la familia.

También recordó que existen instituciones gubernamentales y del sector salud que ofrecen espacios y servicios para esta población. Entre ellas mencionó al DIF, con centros de convivencia, talleres y actividades deportivas, así como a la Secretaría de Salud, el ISSSTE y el IMSS, que cuentan con profesionales para brindar atención y acompañamiento.

Envejecer no significa dejar de desarrollarse

El profesor universitario subrayó que la adultez mayor no debe asociarse de manera automática con enfermedad, dependencia, inactividad o desvalimiento. Por el contrario, dijo, puede ser una etapa de autonomía, participación y desarrollo, en la que las personas continúen estableciendo metas, realizando actividades significativas y construyendo nuevos propósitos de vida.

En ese proceso, la actividad física tiene un papel relevante. Montes Delgado destacó la importancia de conservar y desarrollar la masa muscular durante la adultez mayor, ya que dejar de moverse puede generar diversas dificultades para la salud y la autonomía.

Por ello, recomendó mantenerse físicamente activo e incorporar, cuando las condiciones de salud lo permitan y bajo la orientación adecuada, ejercicios de fuerza que ayuden a prevenir la sarcopenia, es decir, la pérdida progresiva de masa y función muscular asociada con el envejecimiento.

La masa muscular, explicó, ayuda también a responder mejor ante una caída o un movimiento inesperado. Además, la actividad física no sólo favorece la fuerza y la movilidad, sino también la función cognitiva y puede contribuir a disminuir síntomas de ansiedad. “Es una fuente de salud”, afirmó.

Mantener vínculos y un propósito de vida

A la actividad física se suma otro elemento fundamental para un envejecimiento saludable: conservar las relaciones sociales. Mantener vínculos con familiares, amistades y otras personas significativas puede convertirse en una importante fuente de bienestar durante una etapa de la vida en la que suelen presentarse pérdidas, entre ellas la de la pareja, amistades o personas cercanas.

Montes Delgado dijo que mantenerse involucrado con el entorno, aprender, asumir nuevos retos, desarrollar actividades y sentirse productivo contribuye a conservar un sentido de identidad y propósito.

Asimismo, tener proyectos y expectativas -conocer nuevas experiencias, compartir conocimientos, ayudar a otras personas o emprender actividades distintas- puede favorecer que las personas adultas mayores se mantengan conectadas con su entorno y encuentren motivos para continuar disfrutando de la vida.

En este sentido, dijo por último, fortalecer las redes de apoyo, conservar vínculos significativos y mantener un propósito personal son factores que pueden contribuir de manera importante al bienestar emocional y a una mejor calidad de vida durante la adultez mayor.