Bitácora Reporteril
Por: César Barrera Vázquez
La exclusión de reporteros de la conferencia de prensa de Morena, donde se presentó a Rosi Bayardo como coordinadora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Colima, revela algo más que un acto de autoritarismo y censura: demuestra la incapacidad de quienes representan al régimen para afrontar la crítica periodística.
Preocupa, sí, que existan estos desplantes autoritarios de quienes buscan gobernar el estado, pero debería preocuparles todavía más a ellos mismos no tener la capacidad para enfrentar cuestionamientos críticos: ¿a qué le temen?, ¿qué pretenden esconder para evitar someterse al escrutinio de la opinión pública?
Si quieren todo a modo y hecho a la medida, rodeados de una prensa complaciente que sólo formule preguntas cómodas, terminarán viviendo dentro de una burbuja, en un espejismo que tarde o temprano les afectará por partida doble: no sólo construirán una realidad ficticia, sino que perderán la capacidad crítica indispensable para identificar y resolver los problemas.
Porque la crítica también sirve para gobernar. La censura y la elaboración de listas de periodistas rechazados por su temperamento crítico o por su acuciosidad al momento de investigar y cuestionar a la autoridad sólo contribuirán a profundizar esa incapacidad para construir un verdadero discurso argumentativo.
Un político incapaz de responder preguntas incómodas difícilmente estará preparado para enfrentar los problemas inherentes del ejercicio de gobierno. Y eso resulta particularmente preocupante cuando hablamos de personajes que pretenden gobernar Colima.
En ese sentido, una conferencia de prensa no debería ser un acto propagandístico donde únicamente participan quienes previamente fueron palomeados. Precisamente sirve para que periodistas cuestionen, confronten versiones y sometan las declaraciones de los políticos al escrutinio público.
Si en Morena creen que la narrativa de “ellos son los malos y nosotros los buenos, los incorruptibles” les servirá en el futuro inmediato con la misma eficacia que durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, entonces que continúen con ese talante absolutista.
El problema para ellos es que las condiciones políticas han cambiado y la propaganda difícilmente sustituirá indefinidamente a las respuestas. Y excluir periodistas críticos no elimina las preguntas. Mucho menos elimina los problemas sobre los cuales esos periodistas pretenden preguntar.
Al contrario: cada vez que Morena decide quién puede cuestionarlo y quién no, termina revelando mucho más de lo que pretendía ocultar.
Dos puntos
Mi solidaridad con la compañera Francis Bravo, integrante del equipo de noticias del periodista Max Cortés, a quien le negaron el acceso a la conferencia de Morena por no estar en la lista de medios palomeados. Los que dicen que no hacen listas, haciendo una lista para excluir a la prensa crítica.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

