*El proyecto estudiará a Colima y los 10 estados con mayor incidencia, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas: CDMX, Estado de México, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas.
CN COLIMANOTICIAS
Colima.- En México, la desaparición de personas se documenta todos los días; de hecho, se le considera ya una crisis humanitaria. ¿Pero, este fenómeno se presenta igual en todos los estados del país? ¿Tiene particularidades en cada región? En Colima, por ejemplo, se ha documentado que desaparecen en su mayoría hombres de entre los 17 y 29 años.
Con el objetivo de saber -con evidencia científica- qué está ocurriendo en ciertas localidades del México, un grupo de investigadores de diferentes partes del país trabajarán en el proyecto “Análisis multidimensional de la desaparición de personas en México: un estudio integral de los 10 estados con mayor incidencia”. Lo encabezan David Coronado, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara y Amado Ceballos Valdovinos, de la Facultad de Derecho, de la Universidad de Colima.
En esta investigación, financiada con recursos federales por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), dijo Amado Ceballos, “nuestro papel no es calificar a la persona, si andaba o no en ciertas situaciones, sino identificar características como edades, sexo, e identificar los patrones de cada región y municipio que nos permitan identificar las causas y origen de las desapariciones, ya que éstas no son homogéneas, responden a lógicas territoriales y sociales específicas”.
De acuerdo con el profesor universitario, las desapariciones no ocurren de la misma manera en todo el país, cada uno tiene características específicas. “En algunas zonas, por ejemplo, se ha identificado que desaparecen hombres muy jóvenes, en otras existe una mayor ausencia de mujeres y en otras, son personas mayores. Curiosamente, en zonas muy cercanas los patrones de desaparición son diferentes”.
Otra característica documentada, explicó en entrevista, es que las grandes ciudades, como Guadalajara, no siempre concentran la mayor incidencia de desapariciones. En municipios con menor población, como Cuautitlán, Jalisco, este fenómeno puede representar una proporción significativamente mayor respecto del número de habitantes.
Un fenómeno que debe considerarse, señaló, es la migración interna asociada tanto a las actividades agrícolas (la producción de caña de azúcar, limón y aguacate), como al crecimiento económico de zonas como Manzanillo. “Esto también podría estar relacionado con dinámicas de desaparición que aún no han sido suficientemente clasificadas ni estudiadas”.
Análisis multidimensional
El proyecto estudiará a Colima y los 10 estados con mayor incidencia, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO): Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas.
El enfoque es multidimensional -explicó- porque incluye factores sociodemográficos, económicos y culturales, agenciamientos sociales y mecanismos de protección-desprotección, patrones geoespaciales y vulnerabilidad, presencia y modus operandi del crimen organizado, participación y vacíos institucionales, dimensión político-empresarial y corrupción, así como análisis de las emociones en familiares.
También analizarán la incidencia de casos en proporción al número de habitantes. “Esto permitirá construir un diagnóstico territorial más preciso y diseñar estrategias de prevención y atención acordes con las características de cada región”.
Con todos estos datos, esperan completar una Base de Datos Georreferenciada Integral, un Atlas Interactivo de Desapariciones por Estado, que integrará mapas de riesgo y mapas emocionales, un Modelo Explicativo Multifactorial del fenómeno, un Protocolo de Prevención Territorializado y una Propuesta de Política Pública Integral con recomendaciones diferenciadas.
Estas herramientas podrán ser de gran utilidad para colectivos y autoridades. Además, buscan visibilizar las experiencias de los familiares, como una forma de dignificación de las víctimas.
También incluirán las experiencias de las madres buscadoras y colectivos, ya que algunas personas, por temor, no denuncian la desaparición de su familiar; esto hace, dijo el investigador universitario, que a veces las cifras que presentan las autoridades no representan el panorama real.
Colima
En Colima, según Amado Ceballos, las desapariciones afectan principalmente a hombres de entre 17 y 29 años. “Hemos georreferenciado un corredor que va de Tecomán, pasa por Cerro de Ortega, Villa de Álvarez y Cuauhtémoc, y se extiende hasta el norte del estado, donde se registra una mayor incidencia de desapariciones, sobre todo de hombres, aunque también existen zonas específicas en las que desaparecen mujeres. Trabajamos para incorporar esta información al Atlas, así como las variaciones en el número de casos a lo largo del tiempo”.
En esta investigación participan los y las investigadoras de la Universidad de Guadalajara Ana Laura Chávez e Igor Israel González Aguirre, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH); Lourdes Arce Rodríguez, del Centro Universitario del Sur (Cusur), María Teresa Prieto Quezada y María Esmeralda Correa Cortez del Centro Universitario de Ciencias Económico-Administrativas (CUCEA), así como Katia Alejandra Ruiz Herrera de la Universidad Autónoma de Sinaloa y Priscilla Hernández Rodríguez, de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

