*Llevar a la mascota al volante: Un peligro mortal normalizado e ilegal en todo el estado y en muchas partes de la república mexicana
Redacción| CN COLIMANOTICIAS
Colima, Col.- Por ignorancia, costumbre o “amor” mal entendido, miles de automovilistas conducen con perros en el regazo, arriesgando su vida, la de sus animales y violando los reglamentos de tránsito locales.
Esto se ha vuelto una escena cotidiana en las calles de la zona metropolitana: conductores manejando con una mano mientras con la otra sostienen a un perro, o peor aún, con la mascota apoyada sobre el volante o en las piernas. Lo que muchos consideran un acto de cariño o una simple “costumbre inocente” representa, en realidad, una violación explícita a la ley vial y un riesgo latente de accidente fatal.
La ley es clara: Está prohibido
En Villa de Álvarez: El Artículo 50 (fracción II) del Reglamento de Tránsito y Vialidad prohíbe de manera explícita conducir con mascotas, personas u objetos en las piernas, brazos o del lado izquierdo del conductor.
En Colima: El Artículo 180 del Reglamento de Tránsito y de la Seguridad Vial detalla las obligaciones de los automovilistas, dejando sin margen de duda la restricción de manejar con distracciones u obstáculos al frente.
Manzanillo como tal no tiene un artículo que prohíba manejar un auto mientras se sujeta a una mascota, pero en el artículo 30 de la ley de tránsito, establece textualmente que “Queda prohibido abrazar o sujetar al conductor, a fin de que no se entorpezca la maniobra de conducción”. Aunque está redactado pensando en personas, la policía vial aplica el principio de evitar que cualquier ser vivo obstruya los movimientos de quien maneja. También en el Reglamento para la Protección y Bienestar de los Animales. En su marco general para la transportación de mascotas, el Artículo 41 estipula expresamente que “El transporte de perros, gatos u otras mascotas, en vehículos particulares, se efectuará de forma que no pueda ser perturbada la acción del conductor, ni se comprometa la seguridad vial”.
A pesar de existir un marco legal, la falta de operativos específicos o la tolerancia de las autoridades ha permitido que la conducta se masifique. Incluso, analistas y ciudadanos señalan que la gente suele responder con molestia ante cualquier reclamo o recomendación vial, escudándose en la humanización del animal sin medir el peligro real.
¿Por qué la gente insiste en llevarlos en las piernas?
Detrás de este comportamiento existen factores psicológicos y de hábito que los especialistas identifican frecuentemente:
Falsa sensación de control: El conductor cree erróneamente que la mascota está más protegida si la lleva abrazada o pegada al cuerpo.
Evitar la ansiedad o el llanto: Muchos perros sufren pánico o ansiedad al viajar en el asiento trasero o dentro de una transportadora; ante el llanto, el dueño cede y lo sube al regazo para “calmarlo”.
Costumbre desde cachorros: Se normaliza la conducta cuando el perro es pequeño y el hábito se mantiene cuando crece, ignorando la diferencia en masa e impacto ante un frenazo.
Los riesgos mortales: Del “apapacho” a la tragedia
La física en un accidente automovilístico no perdona intenciones. Llevar un perro sobre el regazo convierte al animal en un factor de alto riesgo por diversas razones:
Pérdida de control del vehículo: El perro puede pisar el freno, accionar la palanca, mover el volante por accidente o bloquear los pedales en una maniobra de emergencia.
Proyección mortal: En un choque a alta velocidad, la fuerza de impacto convierte al perro en un objeto pesado que sale disparado violentamente, golpeando con fuerza extrema a los pasajeros.
El peligro de la bolsa de aire: Ante una colisión, la bolsa de aire (airbag) se despliega a más de 200 km/h. Si el perro está en medio, la fuerza del aire lo aplastará contra el pecho del conductor, provocándole lesiones graves o la muerte al animal, además de herir seriamente a la persona.
Distracción al camino: Acariciar, acomodar o voltear a ver a la mascota quita la atención de la carretera en segundos decisivos.
“La humanización de las mascotas no debe estar por encima de la seguridad vial. Un perro en el regazo no viaja seguro: viaja en la zona de mayor peligro del vehículo.”
¿Falta de conciencia o falta de autoridad?
La persistencia de esta infracción abre la discusión sobre el papel de las direcciones de Tránsito Municipal. Mientras no existan campañas firmes de concienciación ni una aplicación estricta de las multas contempladas en los reglamentos tránsito, el peligro seguirá circulando a diario por las avenidas.
Llevar a la mascota de forma segura requiere el uso de arneses pecheros certificados para cinturón de seguridad, asientos especiales o transportadoras fijas en la parte trasera del vehículo. Prevenir un accidente es, verdaderamente, la mejor forma de demostrar amor por las mascotas.

