AÑO JUBILAR

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Por: José Díaz Madrigal

El pasado viernes 7 de agosto, en la Catedral de Colima dio inicio el año jubilar por el centenario del martirio del padre Miguel de la Mora; hechos que ocurrieron en tiempos de la Resistencia Cristera. Durante un año completo, desde la fecha antes señalada hasta el 7 de agosto del 2027, cuando se cumplen exactamente los 100 años en que fue fusilado en las caballerizas de un antiguo cuartel militar, que se ubicaba donde ahora es la escuela primaria “Tipo” justo al costado sur del templo de La Merced de esta ciudad.

La Resistencia Cristera, como atinadamente la llama al obispo de esta diócesis, don Gerardo Díaz; fue el enfrentamiento armado que tapizó de sangre buena parte del occidente mexicano. En esta contienda pelearon valientemente, por un lado soldados Cristeros organizados en grupos de guerrilleros improvisados -pura gente sencilla del pueblo- y por otro lado los gobiernistas que apoyaban las políticas de intolerancia religiosa y leyes anticlericales promulgadas por el presidente de la república Plutarco Elias Calles.

Dicha resistencia del pueblo Católico. Sólo para precisar, hace 100 años el 95% de los habitantes de este país eran Católicos. Pues esta determinación de aguantar a los enemigos de la comunidad Católica, causó miles y miles de muertos. Todos mexicanos que lucharon en ambos bandos.

El nefasto y diabólico presidente Calles -el adjetivo diabólico deriva de diablo, que significa el que calumnia, divide y desune- tenía el grado más alto en la masonería. Nomás por sus pistolas y por quedar bien con la pandilla de correligionarios de la escuadra y el compás, a los que representaba; impuso leyes que limitaban la libertad religiosa y al mismo tiempo la libertad de expresión (cosa que bajita la tenaza, anda de nueva cuenta queriendo hacer la Sheinbaum, con su propuesta llamada “Los derechos de la Audiencia”)

Todo empezó con la intolerante Ley Calles, que se publicó el 2 de julio de 1926 en el Diario Oficial de la Federación. Esta normativa presidencial, marcó un punto de ruptura entre el gobierno y la Iglesia Católica.

Respecto a esta ley, Elias Calles afirmó: sólo nos hemos limitado a cumplir lo que ya existía. No la hemos hecho nosotros, están dictadas desde hace 70 años con la Ley Juárez. Éste era otro masón intransigente que junto al Rito Nacional Mexicano, se dedicó a saquear y robar a la Iglesia; vendiendo o destruyendo propiedades y obras de arte que se hicieron en siglos. Esta rapacería en muchos aspectos se dio para beneficio de la familia Juárez y sus compinches.

Sin embargo lo que hizo Calles, aparte de darle vigencia a la estafadora Ley Juárez, fue aumentar los requisitos para el Catolicismo; limitando el número de sacerdotes, controlar lo que tenían que decir en los templos. Cerró Iglesias, seminarios y escuelas Católicas; además de encarcelar o expulsar sacerdotes de sus diócesis.

Colima fue el primer estado de la república que reglamentó el culto. Ese reglamento disminuía y a la vez prohibía la práctica de los servicios religiosos de la gente. Esto provocó inconformidad de la feligresía. El pueblo Católico que por la fe en Cristo es llamado a vivir en libertad, a observar su religión con alegría y entusiasmo; se vio orillado a tomar las armas para defenderse del gobierno ladrón e intolerante.

Los primeros combates entre Cristeros y gobierno, ocurrieron en enero de 1927 por allá en las estribaciones del Volcán de Colima. En ese zona los Cristeros le pusieron una paliza a los gobiernícolas, que el resto de sobrevivientes tuvo que correr para salvarse.

Durante los siguientes meses de ese año, se siguió combatiendo; saliendo triunfantes la mayor parte de las veces el grupo de La Resistencia. Entonces como ya era un conflicto declarado, casi todos los sacerdotes huyeron de la ciudad; pero el padre De la Mora eligió quedarse, argumentando: ni modo que Colima se quede sin sacerdotes. Así estuvo por algún tiempo hasta que el desalmado general José Flores le echó mano. Salió de la cárcel pagando una fianza, sin embargo Flores empezó a amenazarlo. Para evitar esos amagos rabiosos, decidió salir de Colima la madrugada del 7 de agosto de aquel fatídico año en que lo aprehendieron y luego pasado por las armas a las 12 del día, en el corral de ese cuartel.

Así pues, en honor a San Miguel de la Mora, la diócesis de Colima arrancó el año jubilar 2026-2027 este viernes pasado. El año jubilar es un periodo especial que señala el camino rumbo al primer centenario de su martirio -martirio significa testigo, testigo de la fe en Cristo- que también incluye la peregrinación de sus reliquias por las distintas parroquias; empezando por Catedral y será del mismo modo en Catedral, donde concluya el 7 de agosto del próximo año.

Para terminar, un año jubilar es un año Santo. Es un tiempo de perdón y renovación espiritual entre los Católicos, pero con acciones concretas como: ayuda al prójimo y en retomar el sendero que conduce a la vida; que es la paz, la amistad y el entendimiento entre mujeres y hombres de buena voluntad.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.