Luis Rosales Chávez| CN COLIMANOTICIAS
Tecomán, Col.- La Diócesis de Colima confirmó este lunes el fallecimiento del presbítero Antonio Flores Galicia, sacerdote, historiador, filósofo, escritor y poeta, cuya trayectoria dejó una profunda huella en la vida religiosa, educativa, cultural y periodística del estado.
Nacido el 13 de junio de 1937 en Apulco, Jalisco, Antonio Flores Galicia cursó sus estudios sacerdotales en el Seminario Diocesano de Colima y recibió la ordenación presbiteral el 7 de abril de 1961 en la Catedral de Colima.
Paralelamente a su ministerio sacerdotal, desarrolló una destacada carrera académica en la Universidad de Colima, donde durante más de 20 años impartió materias como Lingüística, Comunicación, Redacción, Filosofía, Literatura, Investigación Literaria, Historia de la Cultura, Etimología Grecolatina, Pedagogía e Introducción al Derecho, entre otras.
Su formación profesional incluyó la Licenciatura en Letras Españolas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Maestría en Letras Españolas por la Universidad Iberoamericana. Asimismo, realizó estudios en sociología, arte, psicología, antropología y geografía, además de estancias académicas en Israel.
Como escritor publicó obras como El caudillo en la literatura iberoamericana, Dos instancias de Griselda Álvarez, Maravilla latinoamericana, Ante el texto literario, Y será el fin, una lectura de López Velarde, El camino del sentido, Signo abierto y Concierto Cósmico, consolidándose como una de las voces más representativas de las letras colimenses.
En el ámbito periodístico también dejó una importante contribución al ser fundador y director de los periódicos Tecomán y Gaceta, además de colaborar durante varios años como articulista y columnista en distintos medios de comunicación de la entidad.
Su servicio pastoral inició como vicario parroquial en Pihuamo, Jalisco, entre 1965 y 1971. Posteriormente fue párroco en San Jerónimo Tepetlacalco, Estado de México, mientras cursaba sus estudios universitarios.
Ya en Colima encabezó las parroquias de San Miguel del Espíritu Santo, en Comala, de 1978 a 1984; Santo Santiago, en Tecomán, entre 1985 y 1994; y la parroquia de Coquimatlán, de 1995 a 1998.
Durante su ministerio en Tecomán impulsó uno de los acontecimientos religiosos más significativos para el municipio al gestionar ante el Vaticano la Coronación Pontificia de la Virgen de la Candelaria, realizada en 1988. Además, coordinó la construcción de la ermita dedicada a la patrona de los tecomenses.
A través de un mensaje, la Diócesis de Colima expresó su gratitud por la vida y el fecundo ministerio del presbítero Antonio Flores Galicia, e invitó a la comunidad católica a unirse en oración por el eterno descanso de quien dedicó su vida al servicio de la Iglesia, la educación y la promoción de la cultura.
Con su fallecimiento, Colima despide a una de las figuras más influyentes de las últimas décadas, cuyo legado permanecerá en las aulas, los libros, el periodismo y la vida pastoral de la entidad.

