*El proyecto “Desarrollo del Puerto Nuevo Manzanillo”, en el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán generan impactos ambientales no evaluados. *El resolutivo advierte sobre riesgos para especies marinas y costeras, como aves, tortugas, delfines y cocodrilos, así como la posible dispersión de contaminantes hacia los vasos III y IV de la laguna.
Alfredo Quiles Cabrera| CN COLIMANOTICIAS
Colima, Col.- Si la Administración del Sistema Portuario Nacional Manzanillo (Asipona Manzanillo) desea continuar con el desarrollo del Proyecto Puerto Nuevo Manzanillo, “deberá presentar una nueva Manifestación de Impacto Ambiental en modalidad regional, que incorpore de manera integral todas las modificaciones propuestas y estudios ambientales actualizados”, ello una vez que la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) “realizó múltiples observaciones al documento original”.
En noviembre del 2024, la presidenta de México Claudia Sheinbaum anunció el proyecto denominado “Puerto Nuevo Manzanillo, Cuyutlán”, que contempla una inversión de más de 63 mil millones de pesos, con recursos públicos y privados.
En la primera etapa se invertirán 9 mil millones de pesos (mmdp) con recursos públicos, 1, 631 mdp de la Secretaría de Marina y 20 mil 885 mdp de inversión privada; en la segunda etapa serán 4,425 mdp con recursos públicos, e inversión privada de 27 mil 582 millones.
El Proyecto Puerto Nuevo Manzanillo Cuyutlán es una expansión estratégica para convertir a Manzanillo en un puerto de clase mundial, con una inversión multimillonaria que incluye la construcción de terminales automatizadas, una terminal de hidrocarburos de Pemex y una capacidad para manejar hasta 10 millones de contenedores anuales, consolidando a México como un nodo logístico global y un referente en sustentabilidad portuaria con tecnología avanzada, aunque enfrenta retos en infraestructura terrestre y ambiental para su plena operación, con la primera terminal proyectada para 2029.
Sin embargo, las autoridades incumplieron a tiempo con los estudios de impacto ambiental respectivo y sin consulta previa a la población que vive de la Laguna de Cuyutlán: pescadores, salineros y otros, además de que esta obra causaría daños irreversibles al sistema ecológico de la Laguna.
Ahora, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a través de su Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA), determinó dar por concluido y archivar el Procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental (PEIA) del proyecto “Desarrollo del Puerto Nuevo Manzanillo”, ubicado en el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán, en el municipio de Manzanillo, Colima, por imposibilidad material de continuar con el trámite.
La resolución quedó asentada en el Oficio No. SRA/DGIRA/DG-10367-25, en el que la autoridad federal ordena integrar el expediente como asunto concluido para los efectos legales correspondientes. El proyecto es promovido por la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA) Manzanillo, S.A. de C.V., y estaba registrado bajo la clave 06CL2025V0012.
Sin embargo, la DGIRA precisó que, para cualquier modificación o nueva pretensión relacionada con el proyecto, la promovente deberá ingresar una nueva Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) en modalidad Regional, conforme a lo establecido en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) y su Reglamento en materia de Evaluación del Impacto Ambiental.
Con ello, Semarnat reafirma que cualquier desarrollo portuario en la zona deberá cumplir nuevamente con el proceso de evaluación ambiental vigente.
El documento oficial señala que, aunque Asipona presentó una alternativa de reconfiguración del puerto para reducir la afectación al manglar y evitar el impacto directo sobre las Islas Cocodrilo I y II, dichos cambios implican una reorganización integral del proyecto, con nuevas obras, dragados y ocupación de superficies no consideradas originalmente.
La dependencia federal advirtió que esa reconfiguración puede alterar la dinámica hidrodinámica y el transporte de sedimentos del sistema lagunar de Cuyutlán, el cual está conformado por cuatro vasos interconectados, lo que podría generar impactos acumulativos y potencialmente irreversibles en toda la laguna.
Subrayó que el proyecto, incluso con la alternativa planteada, sigue considerando la remoción de manglar, un ecosistema protegido por la legislación ambiental mexicana. Además, alerta que durante la operación del puerto se prevén modificaciones en la calidad del agua, con riesgo de deterioro progresivo del hábitat, afectaciones a especies asociadas y pérdida de funcionalidad ecológica a largo plazo.
También advierte sobre riesgos para especies marinas y costeras, como aves, tortugas, delfines y cocodrilos, así como la posible dispersión de contaminantes hacia los vasos III y IV de la laguna, zonas vinculadas a actividades pesqueras y salineras, y consideradas dentro de una propuesta de Área Natural Protegida.
La autoridad ambiental destacó que, ante los cambios sustanciales del proyecto, es necesario garantizar nuevamente el derecho a la información y a la participación pública, conforme a la Constitución.

