Por Manuel Godina Velasco
Como similitud al nombre del rancho del innombrable, en Palenque, Chiapas, a los colimenses, en especial a quienes radicamos en la zona conurbada Colima-Villa de Álvarez, la alegría de estas fiestas familiares de Navidad y fin de año, han sido empañadas como nunca, con una verdadera lluvia de tizne producto de la irresponsable quema de caña de azúcar, proveniente de terrenos ubicados en la zona sur de ambas cabeceras municipales, ofreciendo a visitantes y vecinos un pésimo espectáculo de suciedad acumulada en autos y calles citadinas; así que, aunque suene un tanto feo, podemos afirmar que ya nos llegó la tiznada.
Desde hace muchos años, como columnista en diversos medios impresos o digitales, he venido criticando la indolencia de los funcionarios del IMADES, (Instituto para el Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable), dependencia del gobierno estatal, cuya función primordial es “procurar un ambiente sano en beneficio de la sociedad colimense”, cuya visión consiste también en promover la educación ambiental que contribuya a “un ambiente adecuado para el bienestar de la sociedad colimense”.
No obstante, esas definidas prioridades que marcan en su página oficial, a sus funcionarios parece les pasa de noche la serie de eventos que ocurren, en este caso en la zona conurbada metropolitana, donde esa lluvia de cenizas que no solo afean la ciudad, sino que además de la molestia y gasto que ocasionan a las familias colimenses para tener aseadas y presentables sus casas para las visitas, que en esta época del año, vienen a convivir con sus familiares radicados en este otrora bonito suelo colimense, afectan ostensiblemente la salud humana y animal.
A la maldición que desde hace años a caído sobre Colima, al ser considerado como el lugar más peligroso a nivel nacional y 3º a nivel mundial en cuanto al número de homicidios dolosos, violencia, desapariciones e inseguridad, ahora hay que agregarle un nuevo y penoso galardón como la ciudad más sucia y con un índice de riesgo a la salud, porque esos volátiles fragmentos de ceniza, no solo entran por puertas y ventanas, incluso por pequeñas rendijas que se cuelan por todas partes, dejando un verdadero cochinero, pero además, todavía más importante el riesgo para la salud, en especial para enfermos, niños y ancianos, que respiran esas partículas esparcidas en el aire.
Además de las irregularidades a que hacemos referencia, habría que agregar la ostensible inconformidad de las amas de casa, que no pueden poner a secar en sus tendederos la ropa que lavan, porque reciben el tizne que vuela y queda pegado a las prendas recién lavadas.
En años anteriores la autoridad municipal convino con los propietarios de terrenos con cultivo de cañaveral, que la quema se hiciera en horario se 19 horas en adelante, considerando que la dirección de las corriente de aire por la noche alejarían en parte esas molestas partículas rumbo a las zonas agrícolas ubicadas al sur de la zona metropolitana, ya que en pleno día, desde las 9 horas y hasta la tarde noche, las corrientes de aire circulan de sur a norte, es decir de la Loma de Fátima hasta el lomerío que se ubica fuera de nuestra ciudad. Haciendo caer en el día, esa suciedad sobre nuestras casas y calles.
Pese a las insistentes y documentadas críticas que muchos colegas han hecho sobre este molesto asunto, hasta la fecha ni las autoridades estatales (IMADES), ni tampoco las autoridades municipales, que cuentan con una dirección de Ecología, toman cartas en el asunto; ya que sus reglamentos y funciones oficiales los deben obligar a velar por garantizar un adecuado ambiente para el cuidado del medio ambiente y la protección de la salud, además del sano esparcimiento en lugares abiertos o al aire libre, por ahora ennegrecidos por el tizne de los cañaverales.
Si las autoridades ponen oídos sordos a esta exigencia social, espero que los legisladores locales cumplan con sus funciones legislativas, para que tanto la dependencia estatal, como las municipales se obliguen a resolver este problema, en especial los representantes del Verde Ecologista; de la misma manera la dirigencia estatal de dicho partido, debe intervenir para atender este reclamo ciudadano.
No obstante nuestros pesares deseo a los lectores un festivo fin de año y que el 2026 nos traiga paz, tranquilidad y bienestar. ¡FELICIDADES!

