Biblioteca de Promt en Materia Judicial

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Por: Ángel Durán

En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser un concepto futurista para convertirse en una herramienta cotidiana, incluso dentro del ámbito judicial. Sin embargo, el verdadero reto no es solo usarla, sino aprender a comunicarnos correctamente con ella. 

En este contexto surge un término que todo abogado, juez o servidor público del sistema de justicia debe conocer: el “promt”.

Un promt —del inglés prompt— es la instrucción precisa que una persona le da a una inteligencia artificial para que realice una tarea específica. 

Dicho de manera sencilla, es el lenguaje de comunicación entre el ser humano y la máquina. 

Pero esta comunicación no puede darse de manera improvisada, como si se tratara de hablar con otro colega; la IA no “entiende” emociones (bueno muchos usuarios dicen que hay modelos como chat GPT‑4o⁠ es muy emocional y lo usan como terapeuta). Por eso, el promt debe tener una estructura lógica, técnica y ordenada.

En materia judicial, esto cobra especial relevancia. El abogado o abogada que quiera aprovechar la IA como auxiliar en su trabajo diario —sea para redactar demandas, revisar jurisprudencia, analizar criterios o proyectar sentencias— debe aprender a construir instrucciones claras y profesionales. De lo contrario, los resultados pueden ser imprecisos o incluso incorrectos.

Un promt eficaz debe incluir tres elementos esenciales: rol, contexto y formato de respuesta. Primero, asignar un rol, por ejemplo: “actúa como abogado litigante especializado en derecho civil mexicano”. Segundo, definir el contexto: “analiza los artículos 2104 al 2108 del Código Civil Federal y explica su aplicación en contratos de compraventa”. Y tercero, indicar el formato: “entrega la respuesta en forma de dictamen jurídico con citas normativas y jurisprudenciales”. Si se siguen estas reglas, la IA responderá con mayor precisión y utilidad.

No obstante, construir buenos promts requiere práctica. Por ello, los especialistas en tecnología jurídica recomiendan crear una biblioteca de promts, es decir, un banco personal de instrucciones probadas y optimizadas que puedan reutilizarse en distintos asuntos. 

Esta biblioteca puede contener, por ejemplo, promts para redactar una demanda, contestar una acción, ofrecer pruebas, formular alegatos o incluso para elaborar proyectos de sentencia.

El objetivo de esta biblioteca no es sustituir la labor humana, sino optimizar los tiempos y elevar la calidad del trabajo jurídico. 

Un abogado que cuente con su propia colección de promts puede generar borradores más rápidos, con mayor coherencia y fundamentación técnica, dejando el juicio final y la revisión —como debe ser— al criterio profesional del jurista.

Sin embargo, es fundamental subrayar que la inteligencia artificial nunca debe reemplazar la decisión humana. 

En el ámbito judicial, los principios de ética, transparencia y responsabilidad son irrenunciables. 

El uso de IA debe limitarse a funciones de apoyo, jamás de sustitución. Un juez que permita que una máquina “decida” por él estaría violando los principios de independencia judicial y de tutela efectiva. Y un litigante que presente documentos generados sin supervisión podría incurrir en omisiones graves de veracidad o profesionalismo.

Por eso, la comunidad jurídica debe ver la IA no como amenaza, sino como aliada. Una biblioteca de promts bien diseñada es el nuevo archivo profesional del jurista contemporáneo. Así como en el pasado se valoraba al abogado que dominaba los códigos y los formularios, hoy se valorará a quien domine el lenguaje de la inteligencia artificial.

La justicia del siglo XXI exige no solo conocimiento del derecho, sino también alfabetización digital y tecnológica. Los tribunales, despachos y defensorías públicas que adopten estas herramientas con ética, rigor y método estarán mejor preparados para garantizar derechos y servir a la sociedad con eficiencia.

Es muy importante que construyamos desde hoy nuestras bibliotecas de promts judiciales. 

Aprendamos como abogados a instruir con precisión, a revisar con sentido crítico y a decidir con conciencia humana. 

La inteligencia artificial ha llegado para quedarse, pero su verdadero poder dependerá siempre del buen juicio de quien la utilice.

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*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.