El centro de la tormenta azotó a primera hora del miércoles Guama, una zona rural y montañosa a 40 kilómetros al oeste de Santiago de Cuba.
Las autoridades habían cortado el suministro eléctrico en prácticamente todo el este de Cuba y evacuado las zonas vulnerables.
Unas 735 mil personas fueron evacuadas, especialmente en las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo. Varios localidades permanecían sin red telefónica.
En Santiago de Cuba, el techo de la casa de Mariela Reyes, un ama de casa de 55 años, salió volando y cayó hasta la siguiente cuadra.
“No es fácil perder todo lo que uno tiene. Lo poco que tienes”, dijo desanimada. El martes logró resguardar su sus electrodomésticos en la casa de su hermana.
Melissa ha causado inundaciones en ciudades y pueblos, destrozos en infraestructuras, cientos de miles de evacuados, cortes de energía y una treintena de muertos en la región.
Por el momento, el mayor precio en vidas lo ha pagado Haití, que reportó ayer otros 22 muertos, lo que eleva a 25 el total en el país. Autoridades informaron que seguían buscando a un número indeterminado de desaparecidos.
Además, tres personas murieron en Jamaica antes de la llegada del huracán, tres en Panamá y una en República Dominicana.
El primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, comentó a CNN que el gobierno no había recibido ninguna confirmación de más víctimas mortales relacionadas con la tormenta, pero dada la fuerza del huracán y la magnitud de los daños, ”prevemos que habrá alguna víctima mortal”.
El gobierno de Jamaica dio el “visto bueno” para comenzar los esfuerzos de recuperación.
Los meteorólogos de Accu Weather dijeron que Melissa era el tercer huracán más intenso observado en el Caribe, después de Wilma en 2005 y Gilbert en 1988, la última gran tormenta que tocó tierra en Jamaica.
Con información de Excélsior