VENTANA POLÍTICA
Por: Guillermo Montelón Nava
Con bombo y platillo la 4T presume que dentro de sus programas sociales destaca el de Jóvenes Construyendo el Futuro y la entrega de la beca Benito Juárez para estudiantes; en el primer caso para jóvenes de 18 a 29 años de edad y en el segundo para estudiantes de preparatoria, destinándoles más de 24 mil millones de pesos, pero la realidad actual sigue siendo lacerante para las nuevas generaciones.
Y es que de los más de 24 millones de jóvenes que existen en el país, aún hay mas de cinco millones que no estudian ni trabajan y cada año hay una deserción de casi 800 mil jóvenes de las preparatorias, a ello se agrega el hecho de que casi la tercera parte de la población joven enfrenta un panorama difícil para lograr su desarrollo político, social y económico.
Como país, la situación es alarmante ya que el 40% de la población joven se encuentra en situación de pobreza y en consecuencia no tienen oportunidades ni de estudiar ni de trabajar, con la agravante de que el 91.2 por ciento de ese sector, son mujeres. Y si bien los programas sociales pueden ser un paliativo, se sigue sin atender las razones de fondo y, por el contrario, se sigue complicando ya que de acuerdo a los últimos estudios del CONEVAL, la pobreza en general se incrementó en forma notable pues solo en lo que se refiere a pobreza laboral el aumento es del 34.5 por ciento.
Lo anterior explica el por qué siguen en aumento las pandillas con los llamados chavos banda, los punks, rockeros, cholos y demás; así como la inseguridad, la violencia y el dominio territorial de los grupos delincuenciales en todo el país, a lo que se agrega la migración de más mexicanos que son desplazados de sus comunidades o que intentan cruzar la frontera hacia los Estados Unidos, mientras que el panorama general no ofrece expectativas favorables en materia educativa, menos en lo laboral.
Otro fenómeno que afecta a las nuevas generaciones de jóvenes es el de la creciente destrucción del tejido social, en gran medida provocado por este régimen que basa sus estrategias políticas en la confrontación y la polarización social, en la dádiva, la demagogia y las falsas promesas, generando constante frustración desesperanza y miedo, pues hoy son mayores los peligros para las nuevas generaciones por violencia, inseguridad, desapariciones forzadas, pero también mayores los distractores y las tentaciones de caer o ser incorporados a las mafias.
En ese contexto resulta alentador que aún haya jóvenes que están atentos a su realidad y que tienen la valentía de alzar la voz para denunciar y reclamar a los políticos el que se les tenga en abandono, que sólo de utilizan para fines electorales y de que no se atiendan de fondo las injusticias y sus necesidades.
Uno de esos jóvenes llamó la atención el fin de semana pasado. Se trata de Ana Karen Sotero Salazar, quien fue galardonada con el Premio Estatal de la Juventud en la Ciudad de México y quien con su discurso se hizo viral en redes sociales, no así en la prensa nacional salvo algunas excepciones, por sus reclamos a políticos, en el marco de la ceremonia que se realizó en el congreso de la ciudad de México, donde recibió el premio.
La joven expresó su descontento por todo el mal que ha causado el crimen organizado en el país y la incapacidad de las autoridades para frenar el clima de inseguridad y de violencia en que vive la sociedad y que afecta directamente a la juventud, citando como ejemplo el abandono de su barrio del Cobradero, cuya tranquilidad desapareció por las acciones de la delincuencia, sin que nadie pusiera atención, por lo que Ana Karen exige justicia y más atención a este tipo de situaciones.
La premio estatal de la Ciudad de México exigió que se ponga más atención en la problemática que enfrentan los jóvenes, que se les escuche, pero también que se les apoye para que puedan desarrollarse en todos los campos, especialmente a los emprendedores, pero hizo notar que no pueden esperar mucho de políticos cuando ni siquiera se les respeta cuando hacen uso de la voz, refiriéndose al hecho de que ni siquiera cuando ellos, los jóvenes, están ahí recibiendo un premio, ya que no les ponen atención ni les hacen caso por estar en sus propias conversaciones. ¿Qué clase de actitud es esta? Preguntó a los políticos presentes.
Así las cosas lo que vemos es que con la 4T, para los jóvenes solo hay incertidumbre, miedo, desesperanza y falta de atención a los efectos que causan los nuevos fenómenos que surgen con la evolución social y las nuevas tecnologías, que no solo les provoca pérdida de valores y de elementos de identidad, sino que han dañado a la propia familia como célula básica de la sociedad. Pero hoy ellos tienen la palabra y, por lo que vemos, la esperanza no está perdida.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

