MIEDO AL DELITO: UN NUEVO ESTADO EMOCIONAL EN SOCIEDADES SUMERGIDAS EN CONTEXTOS DE VIOLENCIA

0

 Por: Jaime E. Medina

En un ambiente donde los paisajes se tornan con el toque de la criminalidad; donde las calles, el asfalto y el concreto se convierten en lechos de cuerpos ensangrentados y mutilados.  El deambular por las calles se transforma en un paseo dentro de un campo de combate porque no sabes en que momento se puede generar una lluvia de balas. La desaparición forzada, se convierte en una ruleta en donde no sabes qué tipo de suerte encontraras a la vuelta de la esquina o en algunas de tus actividades sociales. El internet y los dispositivos electrónicos, te invaden y te atacan psicológicamente con noticias y situaciones ilícitas y de agresividad, y donde la desconfianza, se convierte en tu mejor aliado para no ser estafado. 

 Hoy en día, los hechos delictivos forman parte de la vida cotidiana, al grado de normalizarlos y aceptándolos como parte del vivir de todos los días dentro y fuera del territorio urbano donde nos desenvolvemos. Lo que no nos percatamos, es que estos hechos tienen una repercusión grave en nuestro estado emocional debido a la exposición continua a noticias, situaciones y acciones referente a los climas de violencia que observamos en las calles o por medio de una pantalla de un teléfono celular. Al grado, que puede causar situaciones de depresión, angustia, miedo, inseguridad, falta de sueño, ansiedad, delirios de persecución, estrés; todos estos estados desestabilizadores de emociones y de tranquilidad mental, son factores principales a la exposición continua de actos delictivos en una sociedad sumamente violenta y con grandes problemas de inseguridad.  Y lo más triste y preocupante, es que toda esta situación también afecta a menores de edad como niños, niñas y adolescentes, impactando más en la aceptación y normalizando estos actos como parte del sentir y vivir del ser humano. 

 Actualmente, el modus operandi de los hechos de violencia a rebasado el nivel de tolerancia psicológica por las diferentes formas de ejecutar a las personas o la forma de promocionarse por medio de los asesinatos del crimen organizado, sucesos, que llevan a un impacto de inseguridad en donde la mayoría de las personas prefieren vivir encerradas en sus hogares poniéndoles seguros a las puertas y ventanas.  O incluso, el empezar a delimitar el paso de ciertos lugres donde comúnmente pasabas con tu vehículo.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Publica del 2024 realizada por el INEGI (Instituto Nacional de Estadística Geográfica e Informática), el 79.7 % de los pobladores que viven en nuestra entidad federativa que es Colima, consideran una percepción de inseguridad altamente grave. Los estados que tienen los tres primeros lugares de apreciación de violencia por parte de sus pobladores son: Morelos, Guanajuato y Zacatecas, Colima se encuentra en el octavo lugar dentro de este rubro.

Así también, dentro de esta misma encuesta, se obtuvo que el 72.3% de la población a nivel nacional, el lugar público donde más miedo se percibe es en los cajeros automáticos. En segundo lugar, con un 63.5 % se encuentra el transporte público. En tercer lugar, con un 61.0 %, las calles y avenidas, y por último, con un 60.4%, la carretera.   

Claro está, que los contextos de inseguridad generan en la población enfermedades psicológicas y emocionales, afectando gravemente el desenvolvimiento social de personas de todo tipo de edad, desde la infancia hasta la vejez; desafortunadamente los ambientes de violencia siguen creciendo como un río con mucho caudal, al grado del desborde, así está la situación de criminalidad en nuestro estado  y en todo el país, naturalizando y aceptando como parte de nuestro vivir por culpa de ineficientes programas que pudieran atacar esta necesidad.

 Por esa razón, es necesario poner de nuestra parte para cuidar nuestra salud mental y empezar a no  ver noticias con un alto nivel de agresividad, evitar lugares en altas horas de la noche para no ser víctimas de violencia. Hacer ejercicio o tener momentos de esparcimiento coadyuvan a las mejoras de la estabilidad emocional. Consultar libros, videos o información de autoayuda agrega un plus para sentirse bien y no estar pensando en los actos violentos. Tener a la mano los números de emergencia es una fortaleza ante cualquier situación ilícita que se llegara a presentar. 

Sabemos claramente que estos ámbitos de violencia llevará su tiempo para ver un ambiente más venidero y tranquilo en cada uno de los lugares donde vivimos, lo único es que es necesario trabajar en ser personas de autocuidado física y emocionalmente, que sabemos muy bien que ahorita necesitamos generar el sentido y hábito de la prevención tanto para nosotros mismos como de nuestros familiares, y es aquí la pregunta: ¿si no nos cuidamos nosotros mismos nuestra salud mental, entonces quién más lo hará?

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.