VENTANA POLÍTICA
Por: Guillermo Montelón Nava
Ante la inestable, impredecible y muy populista postura de D. Trump, quien con sus políticas arancelarias, violatorias de acuerdos comerciales como el TEMEC, quiere someter a sus principales socios comerciales, la realidad ha comenzado a imponerse y desde su propio país han surgido las reacciones en contra de sus órdenes ejecutivas, de tal manera que la tardía, aunque mesurada y poco firme respuesta del gobierno mexicano, nos confirma que el gobierno norteamericana tiene cartas bajo la manga para combatir a los carteles de la droga, lo que incluye ir contra los políticos cómplices, socios y protectores, tanto de esta administración como de la anterior, quienes ya están en la mira, del departamento de justicia.
Esa realidad económica que ha comenzado a explotarle en la cara a Donald, le ha favorecido a Claudia, quien, aunque lo niegue, se encuentra desesperada por las presiones tanto del presidente norteamericano como del Departamento de Justicia que sigue adelante en sus investigaciones. Por lo pronto se pospone un mes más la entrada en vigor de los aranceles que ya estaban en vigor y todo indica que Trump tendrá que recular en cuanto a la guerra comercial que pretendía, aunque para México aún sigue firme la exigencia de que se frene la migración y, sobre todo, que se ponga fin a la complicidad entre las mafias y el gobierno para que ya no se trafiquen drogas como el fentanilo.
Buscando ganar tiempo, la presidente Claudia había dicho que sería el domingo en un gran mitin cuando se darían a conocer las medidas que su gobierno adoptaría en respuesta a las medidas arancelarias, pero, como decíamos, a Trump la realidad lo está ubicando y por eso la disposición de posponerlas. Ese mitin en el zócalo de la ciudad de México que de por sí solo mostraba un afán político de culto a la personalidad, más que un llamado a la verdadera unidad nacional, ahora lo convierten en un mitin para apoyar la reforma al poder judicial que sigue dando mucho de qué hablar por el cúmulo de violaciones e irregularidades que presenta el proceso de selección de candidatos y lo que será el mismo proceso electoral tan aberrante por su ilegalidad de origen, como por su tendenciosa maniobra de acabar con la división de poderes y por la inviabilidad electoral.
El propósito del gobierno de morena es sacar adelante, casi a la fuerza, un proceso de elección de juzgadores que ya desde ahora podemos anticipar será un fracaso, no solo por las irregularidades cometidas desde la aprobación misma de la reforma con una mayoría artificial, sino por lo engorroso que resultará acudir a las urnas para votar por personas desconocidas de una larga lista de personas inscritas para cargos que la mayoría de la ciudadanía, ni siquiera saben que existen. En el caso de Colima, como en el de la mayoría de los estados, se elegirán no solo juzgadores federales, sino también locales, cuyo proceso de inscripción de candidatos también se hizo con muchas irregularidades.
Por todo ello, resulta condenable que morena recurra al acarreo, a la movilización de miles de personas con un alto costo económico que al final solo busca beneficiar al partido oficial y, de paso, promover el culto a la personalidad para ensalzar a la presidente Claudia, mientras el país sigue sumido en el caos por el pésimo sistema de salud, el creciente desempleo, el aumento a la inflación y la inseguridad que se expresa todos los días con hechos de violencia imparable.
Ojalá que en lugar de gastarse millones de pesos en acarreos y en un acto político, esos recursos los destinarán a resolver la carencia de medicamentos y especialmente la falta de atención a los niños enfermos de cáncer. Ojalá que mejor esos recursos los destinaran a cumplir el programa de rehabilitación y mejoramiento de las carreteras que en Colima se puso en marcha hace algunas semanas pero que ahora ya está parado por falta de recursos, aún cuando se había anunciado que en una primera etapa este año se destinarían más de cien millones de pesos, cantidad insuficiente dado el estado encuentra la red carretera.
Qué pena que este gobierno caracterizado por las mentiras, la demagogia, la polarización, la manipulación y el control mediante programas asistenciales, insista en el control de los electores con sus programas sociales, en lugar de impulsar programas que sirvan para cimentar un verdadero crecimiento con bienestar y desarrollo, especialmente de los sectores más pobres. Lo bueno es que su ambición de poder los empieza a dividir, al grado incluso de imponer sus intereses de grupo por encima de iniciativas de la presidente Claudia como es la de la Ley contra el nepotismo.
Será la realidad la que terminará por imponerse. Mientras tanto siguen las manifestaciones de maestros, de padres de familia con hijos enfermos de cáncer, sigue la inconformidad de transportistas y de muchos otros sectores que ya están despertando a la cruda realidad.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

