Por Felipe Díaz Cortez
Verdad tras verdad, las mentiras son para otros.
Entre el cielo y la tierra no hay nada oculto, me decía mi padre cuando me cachaba en una mentira y es verdad. También se cree que para cubrir una mentira es necesaria otra mayor y el colmo del mentiroso no son sus mentiras o que nadie le crea, sino que el mismo a nadie le cree.
Desde que inició el gobierno del cambio verdadero, los adversarios del presidente se propusieron hacerlo renunciar o que el pueblo solicitara su renuncia, ni una ni la otra ocurrieron y la razón es sencilla, los contras al proyecto de transformación nacional estructuraron sus estrategias en falsedades, en mentiras, en engaños y cayeron en su propia trampa, porque no prepararon nuevos cuadros ni elaboraron un proyecto alternativo de nación, perdieron el tiempo a lo tonto.
“En días recientes, periodistas y líderes de opinión han alertado la posibilidad de un magnicidio en contra de la aspirante a la candidatura presidencial del Frente Amplio por México, Xóchitl Gálvez Ruiz, quien desde hace un par de semanas ha tenido una serie de encontronazos con el Presidente Andrés Manuel López Obrador”. Así se pudo leer en diferentes medios de comunicación.
Que cosa más horrorosa que sólo puede caber en mentes tenebrosas, malévolas y enfermas.
Cualquiera de las corcholatas tiene más posibilidades que cualquiera de los opositores y más si fueran un Santiago Creel o Ricardo Anaya. Xóchitl Gálvez no representa ningún temor, ella no gana ni la elección de la Flor más Bella del Ejido.
En lo personal me parece una burla y quizá quien la propuso fue para exhibirla o porque de antemano saben que no van a ganar y le sacan a la quemada. Yo les diría a los que moralmente ya perdieron, que mejor pongan de candidato a Brozo, al menos, él nos hará reír con sus babosadas.
A mi forma de ver las cosas, desde que Xóchitl exigió que la recibiera el presidente, en la mañanera, se comenzó a cocinar el supuesto magnicidio, desde ahí fueron tendiendo la cama, para luego lanzar la noticia. Pero el “cuete” les tronó en la mano.
Hoy los adversarios van a tener que cuidar no sólo a su “candidata” sino además al presidente porque si algo llegara a pasarle, sus deseos malsanos de regresar al poder, se borraría totalmente.
Error tras error los opositores se van alejando de la posibilidad de regresar y lo están logrando por su puritito esfuerzo. No necesitan la ayuda de nadie.
Bueno, son tan majes que ofrecen quitar todos los beneficios que hasta hoy el nuevo gobierno ha podido implantar para beneficios de las mayorías, pero principalmente de los más pobres que es de donde se genera la mayor parte de los votos.
Fieles a sus costumbres, los que hoy apoyan a Xóchitl Gálvez es porque están del lado equivocado de la historia, del lado de la corrupción y la impunidad. Y eso la gente lo observa.
Por otro lado, están luchando, los opositores, por dividir a las corcholatas, no para ganar, que se saben que no podrán, sino para desgastar a la y los candidatos de Morena. Cito en ejemplo: en una entrevista a Marcelo Ebrard le preguntaron si cabría la posibilidad de ir por otro partido en caso de que Morena no se decida por él y fue claro, dijo que no.
Al menos en los cuatro: Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto y Gerardo Noroña, no cabe la posibilidad de salirse del redil, porque juegan un proyecto de nación no un cargo público. Quizá Ricardo Monreal y Manuel Velasco si dieran el brinco, pero tampoco creo. Sin embargo, los opositores andan heridos de muerte y buscan a como dé lugar descarrilar un proyecto que solamente Dios puede cambiar su rumbo y como Dios está del lado de los más pobres, ya se jodieron los contras.
En mi entender, cualquiera de las corcholatas garantiza la continuidad del proyecto de transformación, no al pie de la letra, pero sí mejorado, con el estilo propio de quien se alce con la victoria. Lo que nadie duda es el triunfo de Morena. Me refiero a nadie es sus cinco sentidos.
Abrazos, no balazos…
Nota: Tenemos una oportunidad de oro para transformar a México en una potencia económica, que catapulte a todos los sectores de la vida nacional, que beneficie a todos, principalmente a los más pobres. Está en nuestras manos y de nosotros depende que se haga realidad.

