Por José Díaz Madrigal
Doña Pascuala fue comadre de mi abuela, vivía al otro lado de su casa allá por el viejo barrio del Manrique. Era una mujer prieta, grande y bultosa. Al caminar se ladeaba de aquí para allá, puesto que tenía una pierna más corta que la otra. Escandalosa para platicar que sus conversaciones se escuchaban desde lejos.Con mucha frecuencia en las tardes poco antes de anochecer llegaba de visita, sentándose en la sala en un ancho y robusto equipal de cuero con vista a la calle. Sabrosa y divertida para dialogar, tenía un montón de historias y vivencias, que cuando las contaba lo hacía con tanta fluidez, que daba la impresión estar narrando los hechos en el mismo momento que acontecía.Se sabía la forma de vivir de casi todo el vecindario y los alrededores. Además decía la abuela, “es entre lucida”; se anda metiendo dondequiera, motivo por el cual algunos de aquellos vecinos le tenían ojeriza. Ella lo entendía, pero no le importaba.Las visitas se prolongaban por horas, de tal modo que la anfitriona a veces se notaba cansada. En cierta ocasión, ya de noche que doña Pascuala no había ido de visita, la abuela escuchó su voz en la lejanía, como que iba llegando apenas a su casa; de inmediato me dice: Rápido apaga la luz, para que piense mi comadre que no estoy, -¿pero porque quieres que piense que no estás? -pregunté- respondió. . . Es que mi comadre aparte de ser entre lucida, también es larga como la cuaresma y sí le permito entrar, se aplasta en el equipal, luego no se quiere ir durando mucho tiempo de visita y hace que se me espante el sueño.Larga como la cuaresma, en la mente infantil no lograba comprender la comparación de doña Pascuala con la cuaresma. Hasta que pasaron los años, entendí lo que quería decir la abuela con ese refrán. En nuestro medio significa que una situación se prolonga demasiado, dando una idea de que no tiene llenadero o no se le ve el fin.El Miércoles de la semana pasada, fue Miércoles de Ceniza. Con éste simbólico acto de Fe, iniciamos en el mundo Católico el período especial llamado cuaresma; que es la vía para disponernos a preparar la fiesta anual más grande y más importante dentro del Ritual Católico: La Fiesta de Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Fundamento de nuestra creencia.Cuaresma significa 40, éste número es el más utilizado en la Biblia. Es el número de la Fe. Es un tiempo de prueba, tiempo del perdón y la reconciliación; el tiempo necesario para acercarse a Dios y pedir su misericordia porque somos pecadores.En el relato del Diluvio, la lluvia cae durante 40 días y 40 noches. Cuando Moisés subió al Sinaí a recibir los mandamientos de la ley de Dios en tablas de piedra, permaneció 40 días y 40 noches. También simboliza los 40 años de la marcha del pueblo de Israel por el desierto. En otro capítulo del Antiguo Testamento, el profeta Elías perseguido por una malvada mujer, caminó 40 días y 40 noches hasta el monte de Dios para encontrarse con el Señor Dios.Los 40 días que pasó Jesús en el desierto de Judea al sur de Jerusalén, antes de iniciar su vida pública. Son los más representativos en el catolicismo, donde se nos invita a la oración, al ayuno y a practicar obras de caridad con el prójimo.Sabemos que Dios es paciente, compasivo y misericordioso. Nos da la oportunidad de unirnos a Jesús para recibir su salvación. El primero de éstos valores, la paciencia; en ciertas circunstancias no resulta fácil ponerla en práctica, quizá eso le sucedía a la abuela con su querida comadre Pascuala, la saturaba tanto que a pesar del mutuo cariño que se tenían terminaba por fatigarla momentáneamente. En honor a la justicia, siempre se respetaron y se quisieron; prueba de ello fue lo triste que se quedó la abuela cuando doña Pascuala partió. Años más tarde, ella la siguió por el mismo camino.

