En entrevista, señaló que estas acusaciones podrían “tumbar” algunas candidaturas ya concretizadas si se comprueban los supuestos ilícitos “Van a suceder acusaciones, como están sucediendo a nivel nacional y podría ocurrir que incluso se generen cambios en las candidaturas, cuando haya pruebas fehacientes que demuestren irregularidades graves, además de fincar responsabilidades”, reconoció.
Precisó que en el caso de Tomás Yarrington, el exgobernador de Tamaulipas, señalado por la DEA de beneficiarse del lavado de dinero y nexos con narcotraficantes y del grupo criminal “Los Zetas”, admitió que fue una filtración periodística pero sin un sustento legal.
“Esta es una acusación que no ha sido demostrada y es parte de una guerra sucia para descalificar al PRI y pegarle al candidato Enrique Peña Nieto, lo mismo que ocurre con los reportajes de Proceso dedicados al desvío de fondos en la Sedesol, en el 2009, cuando su titular era Josefina Vázquez Mota que involucra a Jorge Luis Preciado (actual precandidato al Senado por Colima)”, recalcó.
Estas descalificaciones y acusaciones de uno a otro partido al PRI no le interesan por eso deben encabezar una campaña de altura y de propuestas para ofrecerle al electorado alternativas para salir del atolladero.
“De que va a haber señalamientos y está habiendo acusaciones fuertes, serios en la contienda electoral a nivel federal y en lo estatal, va a suceder, pero lo que hay que procurar, si se le pregunta a la gente, es no estar viendo descalificaciones sino resultados para salir de la inseguridad y el desempleo”, concluyó.





