Este caso que en un principio se pensó irreal, fue confirmado por el administrador del Panteón Arturo Hernández Bautista, quien pese a haberse negado a dar la información en primera instancia, rectificó aceptando ante los medios que “Sí se dio el caso, el día martes 24 de enero a las seis de la tarde” aunque inmediatamente dejó en claro que el panteón no tiene responsabilidad por la equivocación.
El funcionario explicó que si se muere un familiar, al doliente contacta a la funeraria que son los que asesoran a la familia y tras comprar el paquete del servicio, se procede preguntar en el panteón si tienen terreno o gaveta y si no es el caso se le dan opciones, “sino pueden comprar la apoyamos con la fosa común, ya cuando es el día de la sepultura, yo contemplo el horario después de la misa, y me coordino con ellos”.
El particular caso de José Luis Aviña Gómez cuyo cuerpo fue confundido con otro desconocido, el servicio se dio como a las 6:30, “pero como no era la persona, pues no se sepultó en ese momento por la razón que ya conocen, al momento de quererlo sepultar a un familiar se le ocurrió abrirlo por última vez y ahí fue donde descubrieron que no era el cuerpo que ellos pensaban, no era su familiar. La funeraria se fue, así que no sé de quién fue la equivocación, no quedó el cuerpo aquí, se regresó”.
Ante esta confusión, Hernández Bautista se deslindó presentando el oficio que recibe como solicitud para proceder a la inhumación, mismo que contiene los datos de la Mesa primera en número de oficio 346/2012, acta T1074, al que anexan el certificado de defunción y que firma José Gutiérrez Díaz, agente del ministerio público.
Adicionalmente informó que la funeraria encargada de ese procedimiento fue la “Guadalupana”, por lo que serán ellos o bien el servicio médico forense los que tendrán que responsabilizarse por este hecho del cual, la familia no ha determinado qué medidas tomará, ya que vale la pena destacar, no han querido hacer declaración a los medios de comunicación.
Cabe destacar que durante la entrevista se tuvo ofensas y presiones de parte del administrador del panteón hacia con los medios de comunicación.





