TONALTEPETL

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Por: Gustavo López Solórzano

Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente. Tenzin Gyatso, Dalai Lama.

Cuántas veces hemos escuchado o leído la palabra energía, recuerda apreciable lector que desde la primaria aprendimos que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. La energía no es buena ni mala, aunque en ocasiones pudiéramos pensar que si, solo se expresa de diferentes formas y de igual forma nos afecta, para “bien” o para “mal”. Existen personas que al iniciar la semana se sienten cansadas, de malas y sin ganas de nada, los estudiosos del tema dicen que, independientemente de nuestra actitud,  es porque hay cosas que nos roban la energía y en consecuencia eso nos debilita. Por otra parte, existen ciertos hábitos que hacemos sin darnos cuenta y que influyen para hacernos sentir desanimados. Sin duda, el factor número uno es nuestro pensamiento, la forma de enfrentar la cotidianeidad de la vida, el famoso 90-10, 10 por ciento corresponde a un problema y el 90 por ciento a nuestra actitud para enfrentarlo.

Una alimentación baja en carbohidratos resta energía al cuerpo, dormir poco o mal dormir descarga al cuerpo, el estrés genera también una baja en nuestra pila, pues obliga a las glándulas suprarrenales a trabajar horas extras al punto en que terminan exhaustas e inhiben el funcionamiento del sistema inmunológico. Un estudio realizado por el Journal of Neuroscience, arrojó como resultado que la falta de sueño por periodos prolongados favorece significativamente la perdida de células cerebrales.  El desorden cotidiano en el que vivamos también influye para que nuestra energía se disperse, el cerebro se sienta abrumado, falla la capacidad para concentrarse  y surge la fatiga. Otro aspecto muy importante es la falta de hidratación, pues provoca una reducción en el volumen de sangre, lo que hace que sea más gruesa y en consecuencia altera el trabajo del corazón y genera cansancio.

Otro  enemigo común para la baja de la calidad de nuestra energía lo representa sin duda alguna el alcohol, pues afecta al cerebro y al sistema nervioso central, alterando el trabajo de los neurotransmisores. La modernidad y su tecnología influyen también, pues pasar muchas horas frente a dispositivos electrónicos, provoca daños visuales, fatiga y trastornos del sueño, derivado de ello nuestra calidad de energía es deficiente. Finalmente diré que existen personas a las que se les llama vampiros energéticos, ¿no sé si le ha pasado que con alguna persona usted se sienta desmotivado, incomodo, molesto o incluso débil? En ocasiones nos sucede más de lo que imaginamos, solo que no nos damos cuenta, son esas personas que llegan a nuestra vida de mal humor, con situaciones emocionales sin resolver, o que siempre se expresan mal de los demás, etc.

En conclusión, como queremos sentirnos, depende principalmente de nosotros mismos.

ABUELITAS:

Hace unos días se realizó una emotiva ceremonia que estuvo presidida por el Secretario de Educación Oscar Javier Hernández Rosas, ahí se asignó el nombre de la ameritada maestra María Josefina Gutiérrez Corona, (q.e.p.d.) a la Sala Magna de la Institución. Lo anterior es sin duda un justo reconocimiento a la fructífera labor de la destacada docente que entregó parte de su vida a la enseñanza y formación de muchas generaciones. Asistieron familiares, amigos y compañeros de trabajo de la homenajeada. Es cuánto.