¿JUSTICIA EN SONORA?
Por: Carlos Orozco Galeana
Más directa no pudo ser la nueva gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, en el acto con el que inició formalmente su mandato: “No estarán tranquilos quienes fueron corruptos hasta que paguen las consecuencias de sus actos”. Con estas palabras, no hacía falta que dijera más, pues hay clamor general en ese estado para que Guillermo Padrés y varios colaboradores suyos sean investigados y llevados a donde deben estar si resultan culpables: la cárcel.
A lo largo de los seis años del gobierno sonorense, no dejó de hablarse de actos de corrupción; Padrés mandó en la más absoluta impunidad, como un dictador casi, y no hubo poder alguno que lo frenara en su desgobierno pues tenía congreso local a modo. En una ocasión que me tocó estar en su despacho en Hermosillo, junto con un grupo de educadores, me pareció un junior, no un gobernador. Si se le investiga a fondo, podría correr la misma suerte que Andrés Granier, el ex prócer que saqueó Tabasco, aunque cínicos como son los ladrones, pudo haber dicho para sus adentros ante la audacia de Pavlovich: Uy, si, mira, mira cómo estoy temblando. Así son los cínicos y ladrones. No se acongojan por nada.
La gobernadora habló de la soga en casa del ahorcado, y dijo que hay un sobre giro de 10 mil millones de pesos, “detalle” que se investiga, así como la duplicación de deuda y un adeudo a proveedores de 6 mil 200 millones de pesos. Esto nomás así, por encimita, porque es lógico que en un gobierno de tantas dependencias ha de haber un sinfín de anormalidades más.
La alternancia ahí fue justificada. Sus habitantes fueron traicionados por ese gober precioso que usó el cargo para beneficiarse política y económicamente- No pudo poner a su sucesor, al senador Javier Gándara, pero si acabó con los bolsillos hinchados de lana. Ocurrió simplemente ahí lo que hubo en Nuevo León, con la gente muy molesta por el gobierno del niño bonito que se llama Rodrigo Medina de la Cruz. Y echaron al Pri del poder en ambos estados.
Guillermo Padrés, que será enjuiciado seguramente, anotó en su currículum un antecedente muy peligroso para su seguridad política: presuntamente incurrió en un delito grave contra Hacienda por 776 millones de pesos tras beneficiar a Javier Gándara, a su familia y a 41 empresarios, con simulación de acciones de auditoría sobre 123 adeudos fiscales federales. De tener que pagar 14 millones de impuestos, el fallido candidato panista a la gubernatura, Gándara, no pagó nada. Y una empresa propiedad del gobernador, El Pozo Nuevo, no liquidó tampoco más de 15 millones de pesos, según difundió Diario Reforma oportunamente. Noticia de última hora: el Pan no defenderá a corruptos dijo el 14 de este mes Ricardo Anaya. Veremos si esto resulta cierto porque los políticos en general dicen una cosa y hacen otra.
Los mexicanos estamos enfadados de la corrupción no solo porque se hurtan bienes públicos o se trafican influencias sino porque las conductas ilícitas generan insatisfacción social, conductas anómalas y disminuyen la oportunidad de tener un presente mejor. Bajo la inspiración de que la vida pública es un asco, jóvenes no quieren estudiar ni participar y otros se dedican a delinquir de mil formas, y es por ello que desde el gobierno se debe dar testimonio de rectitud para que la gente crea en las instituciones y tenga confianza. Muchos jóvenes quieren emular la hazañas de Escobar, el Señor de los Cielos o el Chapo Guzmán, porque ya saben que no tendrán mucho dinero en la vida si no es a través de delinquir y consideran que los gobiernos ponen mal ejemplo con su opacidad y sus “servidores” rapaces.
Vivimos pues en un país de desconfianzas, de simulación, impunidad y corrupción consecuencia de una sociedad deshecha que no acierta a corregirse porque la complicidad criminal y el afán de dinero están por encima de todas las cosas.
Que la justicia reine en Sonora y en todas partes donde haya corrupción. Que se castigue a los maleantes para que la gente pueda seguir confiando de algún modo en los partidos políticos que a menudo se equivocan con sus postulantes. Debe terminarse la impunidad de los malos gobernantes. Que paguen por sus faltas, es la forma de un poco el daño causado.
Recadito para Guillermo Padrés: te veo embotellado.

