Con la exigencia de su liberación, que se concretó luego del mediodía, Sicilia, la Caravana y la organización Justicia para Nuestras Hijas arrancaron a las 9:00 horas la caminata del Monumento a la Madre al Palacio de Gobierno de la capital chihuahuense, donde en la época colonial, se recordó, colgaban las cabelleras de los indígenas sacrificados y que, en la Revolución, sirvió de tribunal para el juicio en el que fue condenado a muerte el estratega villista Felipe Ángeles.
Ya en la plaza central, donde se encuentra el Memorial conocido como La Cruz de Clavos (en el que están inscritos los nombres de las mujeres víctimas de feminicidio en el estado), la activista Lucha Castro se encargó de enumerar los agravios contra los habitantes: la proliferación de ataques a civiles, como la masacre de Creel o el centro de rehabilitación Fe y Vida; la represión contra defensores de derechos humanos; el despojo de tierras de los pueblos indígenas, a manos de grupos del narcotráfico y caciques locales; la proliferación de desapariciones forzadas, así como la trata de mujeres, las violaciones lo mismo a manos de delincuentes que de autoridades, los feminicidios, todo lo cual es producto, consideró, de que sus cuerpos son considerados “botín de guerra” por todos los bandos en pugna.
En su turno, Julián LeBarón, quien en estos días se consagró como orador principal de los mítines de la Caravana, lanzó una dura crítica a todos los sectores sociales, a raíz del asesinato de Marisela Escobedo, en el mismo punto donde quedó tendido el cuerpo de la madre que protestaba por la liberación del homicida confeso de su hija, Rubí.
“Yo acuso al gobierno federal -dijo el ganadero oriundo del municipio chihuahuense de Galeana, y cuyo hermano fue ejecutado por el crimen organizado al negarse a pagar extorsiones- por la muerte de Marisela. Y también acuso a todos los panistas del país, y a todos los priistas, a los perredistas, y a los que no tienen partido político. Yo acuso a las iglesias por la muerte de Marisela, y también a todos los que no creen en Dios. Acuso a los gobernadores, presidentes municipales, a los padres de familia y también a sus hijos. Yo los acuso a todos ustedes por la muerte de Marisela. Yo me acuso a mí mismo, Julián LeBarón, por la muerte de esta mujer, mis manos están manchadas con su sangre, porque debí estar aquí con ella ese día, todos debimos haber estado con ella, pero la dejamos sola y por eso la mataron.”
Con esta reflexión, LeBarón demandó no sólo solidaridad con las víctimas, sino acciones efectivas contra toda expresión de violencia por parte de todos los integrantes de la sociedad.
Luego, Javier Sicilia encabezó la reinstalación de una placa de bronce en memoria de la madre asesinada (cuyos atacantes siguen prófugos, lo mismo que el homicida de su hija) y advirtió al gobierno estatal que no debe volver a retirar esta insignia, ya que “las plazas, las calles, la soberanía pertenecen al pueblo, y el pueblo quiere que se recuerde a Marisela”, tras lo cual instó a colocar placas póstumas en todos los puntos en donde han aparecido las víctimas mortales de la guerra contra el crimen organizado, pero no sólo en Chihuahua, sino en el país entero.
Tras la concentración en la capital del estado, la Caravana, integrada hasta ayer por 600 personas de todo el país (según cálculos de los organizadores), partió rumbo a su destino final, Ciudad Juárez, donde fue recibida por cientos de personas en la vía de ingreso a la urbe, coronada por el monumento al Benemérito de las Américas.
Ahí, Sicilia fue recibido en nombre de todos los juarences por la señora Luz María Dávila, la madre de dos de los 17 niños masacrados en la colonia Villas de Salvárcar en enero de 2010 y quien, durante una visita del presidente Felipe Calderón le increpó su presencia en el estado, aclarándole que no era bienvenido.
De hecho, al saludar a Sicilia, la consigna coreada por los ciudadanos congregados para verlo fue: “Sicilia, amigo, tú sí eres bienvenido”.
Las actividades de la penúltima jornada de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad se desarrollaron en el deportivo Villas de Salvárcar, donde más de dos mil personas aguardaron para saludar su llegada al “lugar más adolorido del país”, donde, tal como sucedió en cada plaza visitada, familiares de víctimas denunciaron casos emblemáticos de violencia, impunidad e inseguridad, tales como el de la Miss Ana, la maestra a la que presuntamente introdujeron droga en la cajuela de su auto, sin su conocimiento, misma que fue descubierta al intentar cruzar la frontera con Estados Unidos para recibir un reconocimiento académico otorgado a su hija, y quien se encuentra bajo proceso por tráfico de drogas.
Cabe destacar que tras concluir el acto, entre los asistentes corrió la versión de que justo fuera del deportivo una persona fue despojada de su vehículo mientras dentro se realizaba el mitin, aunque esta información no pudo ser corroborada.
Este viernes la Caravana iniciará actividades a las 8:00 horas con una concentración en el predio conocido como Campo Algodonero, punto en el que en 2001 fueron hallados tres cadáveres de mujeres, por cuyos asesinatos y la mala integración de las investigaciones al respecto la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al gobierno mexicano.
Luego, se dirigirá a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, donde se instalarán las mesas de discusión del Pacto Nacional por la Paz (que serán a puerta cerrada). Los acuerdos alcanzados serán, luego, presentados y votados en sesión plenaria entre las 14:00 y las 17:00 horas, para luego firmar el pacto a las 19:00 horas, ante el monumento a Benito Juárez.





