El menor abatido, hijo de un granjero de la ciudad de Kandahar, supuestamente amenazó a las fuerzas armadas con una granada. En venganza, los soldados lo asesinaron, se tomaron fotografías y luego lo remataron con una granada a la vez que descargaban sus armas sobre el cuerpo.
De inmediato, el Ejército estadunidense ofreció disculpas por el incidente en un comunicado.
“Las fotografías son repugnantes para nosotros como seres humanos y contrarias a las normas y valores del Ejército estadunidense”, afirmó el coronel Thomas Collins en el texto.
El comunicado informó que son 12 los soldados involucrados, están acusados de varios asesinatos y los consejos de guerra comenzarán el miércoles.
“Las fotos suponen un contraste con la disciplina, el profesionalismo y el respeto que han caracterizado la labor de nuestros soldados durante casi 10 años de operaciones sostenidas”, expresó el coronel.
Batallón de la muerte
De acuerdo con el diario británico The Guardian, los militares implicados se dedicaban a mutilar los dedos de sus víctimas, además de quedarse con sus dientes como trofeo.
Uno de los protagonistas de las fotos, Jeremy Morlock, aceptó declarar en contra de sus compañeros para que le sea reducida la pena a un máximo de 24 años de prisión.
Su confesión apunta a su superior, el sargento Calvin Gibbs, como el culpable de las matanzas del grupo.
El juicio comenzará este miércoles en Seattle.





