En su declaración el sentenciado manifestó ser originario de Uruapan, Michoacán, y que desde hacía varios meses se dedica al robo de autos y camionetas en dicha entidad, por los cuales le pagan entre 2 mil y 3 mil pesos, pero como fue amenazado junto con su cómplice por un grupo delictivo que si seguían en dicha actividad los iban a privar de la vida, por lo que decidieron venir a Manzanillo.
Explicó que a pocas horas haber llegado al puerto se robó una camioneta Toyota y se la llevó su cómplice a Jalisco para venderla y luego se repartirían en partes iguales, mientras que él y su pareja acompañado de sus hijos se vinieron a Colima.
Dijo que luego de instalarse en un hotel fueron a recorrer la ciudad, localizando por la Av. 20 de Noviembre un automóvil Nissan, color gris, el cual le gustó y decidió robarlo, no sin antes decirle a su pareja que se fuera en la camioneta que habían llegado a esta entidad y que días antes la robó en Uruapan, Michoacán.
Manifestó que se dirigió hasta donde estaba el automóvil y luego de percatarse de que no era observado por nadie sacó de entre sus ropas un juego de llaves con las cuales lo abrió y lo echó andar para darse a la fuga en el mismo con destino al sur de la ciudad.
Señaló que apenas había avanzado algunos kilómetros de la ciudad cuando fue alcanzado por la policía quienes procedieron a su detención.
El Gobierno del Estado a través de la Procuraduría General de Justicia, continuará trabajando todos los días para lograr la captura de quienes en el pasado o el presente han cometido hechos delictivos que vulneren los valores fundamentales de la sociedad en que vivimos, dando con ello muestra de que en Colima, no habrá impunidad.





