MITOS Y MITOTES

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EL VOTO DE IRA Y LAS CAMPAÑAS

Por: Florencio Llamas Acosta

“Al tragón se le conoce en la forma de agarrar el taco” dice un refrán popular, de la misma forma el perfil del candidato se le conoce al dibujar sus estrategias de la campaña.  Es así que al arranque de campañas podemos darnos una idea de cuál será el tono del  mensaje político con el que los candidatos quieren conquistar el voto ciudadano.

El elector es un ser sociocultural por lo tanto su comportamiento político está influido por distintos factores que le generan diversas motivaciones al  momento de votar en día de la  jornada electoral. Algunos ciudadanos cuando votan lo hacen refrendando la confianza al partido que gobierna porque están satisfechos con su resultado, u otros lo hacen en contra porque el gobierno no ha cumplido con sus expectativas, a este tipo de voto se le conoce como voto plebiscitario. Existen otros electores que votan a partir de un cálculo de beneficios o incentivos que le puede generar uno u otro candidato, por lo tanto votará por aquel que siente que en lo personal le beneficie más, ha este tipo de voto se le llama voto racional.

Pero también  hay electores que están inconformes, que sienten irritados y tienen un malestar contra algún candidato, partido o gobierno y en lugar de votar a favor de, votan en contra de, a este tipo de votante se le llama el voto de ira, o también llamado voto negativo. Un ejemplo de este tipo de votos y estrategias electorales se dio en la campaña de Peña Nieto, con el “yo soy 132”.

En las elecciones locales el candidato del PAN Jorge Luis Preciado le está apostando a este tipo de voto, de ahí su frase de campaña “¡Alégrate, ya se van!” esto en alusión al gobierno estatal priista, de igual forma en su insistente discurso de que el candidato del PRI Nacho Peralta representa al fernandado. Con ambos argumentos está procurando generar sentimientos de rechazo hacia el candidato del  PRI quien es el candidato a vencer.

Para Michael Gant y Dwight Davis (1984) definen el sufragio negativo cuando un elector decide la orientación de su voto motivado  por su antipatía. Es en este sentido, es un voto “en contra” y no “por.” En este aspecto, quienes por alguna razón no se sienten identificados con el PRI, con el gobierno actual, con Nacho Peralta está buscando obtener ese voto negativo sumándolo  a su favor.

Al respecto Joseph Napolitan (1997),  señala “Es más fácil conseguir que la gente vote en contra de alguien o algo, que lo haga a favor de algo o de alguien.”

Sin embargo en la cultura política del colimense la confrontación no es algo que sea bien visto en su escala de valores, por lo tanto, este tipo de campañas que busca capitalizar el descontento movilizándola para que se conviertan en votos y ganar las elecciones no funciona, pues el elector de nuestra entidad en su gran mayoría rechaza las campañas de lodo, ofensa, difamación y encono, pues prefieren campañas propositivas, que privilegien la armonía y la concordia entre los habitantes, para muestra está la campaña de Nicolás Contreras que no logro sumar el respaldo ciudadano y terminó derrotado por el Prof. Federico Rangel en la lucha por la capital del estado.   Por lo tanto, si el candidato panista continua con esta línea de campaña de ira,  lo único que hará será continuar cavando su propia derrota ¿o usted cómo lo piensa?

 

 

 

 

*Maestro en Ciencia Política y Administración Pública. Catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Colima.

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