“Están unos espacios que se ofrecen, esa es la responsabilidad del gobierno y está llegando a niveles que sobrepasan sus límites porque ya no puede hacer la labor de los padres o poner incluso un centinela en cada joven, es imposible”.
Abundó que si bien el gobierno estatal ofrece espacios de convivencia segura donde los jóvenes puede convivir en un espacio vigilado, incluso donde se implementa un programa de conductor designado y se realizan pruebas del alcoholímetro, será la decisión de los jóvenes acudir a dichos lugares.
“El gobierno debe de conocer esos límites, sí los muchachos no quieren ir a esos sitios porque se sienten vigilados o porque no se sienten libres y quieren ir a otros sitios donde la seguridad no está garantizada, la responsabilidad de los padres de familia parte de ahí hacia delante y de los jóvenes también, porque los padres de familia no pueden estar detrás de los hijos”, añadió.
El ganador de la Sexagésima Segunda Edición del Premio Adonáis de poesía, consideró que debido a la situación que vivimos en todo el territorio nacional, los Espacios Seguros de Convivencia son los lugares idóneos para que los jóvenes se reúnan a convivir forma segura, en un lugar iluminado, vigilado y que permite cuidar la integridad de los jóvenes como la de otras personas.
“Creo que no hay padre de familia que no quiera que sus hijos, pensemos en mujeres y hombres, tengan un espacio de esta naturaleza que ofrece el Gobierno del Estado para que ellos estén seguros, en un momento de alerta en el que necesitamos que existan estos espacios”.
Resaltó que si bien la implementación de espacios seguros es una parte de los objetivos, el gobierno y la sociedad en general no pueden perder de vista lo más importante, la creación de una consciencia colectiva en la juventud colimense sobre el momento de alerta que vivimos en la actualidad.
“Una consciencia de decir necesitamos cambiar nuestra conducta, nuestra actitud y necesitamos obviamente ser más responsables con lo que hacemos, si antes podíamos ir a las brechas ahora es momento en el que el gobierno no está advirtiendo, nuestros padres nos están advirtiendo que no lo hagamos”.
Agregó que los jóvenes entre 16 y 18 años saben perfectamente los riesgos que corren si acuden a lugares despoblados, sobre todo en momentos como los que se viven hoy en día.
En este sentido, el también catedrático de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, indicó que como sociedad debemos acceder a otro nivel de civilidad para evitar estos problemas, pues aunque el gobierno tiene como obligación hacer campañas, también las deben abanderar tanto padres de familias como escuelas y sobretodo los jóvenes deben estar concientes de la exigencia por parte de ellos de un nivel de consciencia y responsabilidad en lo que hacen.
Finalmente, el escritor colimense solicitó a las autoridades que no caigan en diálogos estériles y finalicen este asunto que retrasa otros temas importantes en la agenda estatal, “esto se ha estancando en la agenda del gobierno, porque hay muchos asuntos en la agenda, los discapacitados, la pobreza, empleo, etcétera, salir ya de esto, porque hemos dedicado ya mucho tiempo a un problema que se debió de resolver en tres minutos”.
