A decir de Negrete Jiménez los reporteros en Colima no están preparados para enfrentar una situación como la que se está viviendo, “no tenemos los elementos ni los medios sobre qué hacer, no alcanzamos a valorar el tamaño del problema que hay, nos quedamos acostumbrados a cubrir el momento a que no se me vaya la nota y no alcanzamos a percibir más allá, hasta dónde pueden llegar los alcances de esto”.
Por otra parte dice que las empresas han hecho poco para proteger a sus reporteros “y el reportero como organización tampoco han hecho nada para exigir por un lado y también para estar preparados para enfrentar esto”, indicó.
Aceptó que “sí se percibe cierto temor del compañero que sabe que en un momento dado también puede quedar en medio de una situación que le es ajena en aras de cumplir con su trabajo”.
Por su parte, Mario Solís cree que el temor de los compañeros no solo es por los grupos delictivos sino también por la agresión de que pueden ser objeto por parte de los elementos de las fuerzas armadas, pues recordó que algunos de ellos ya han sido agredidos por las propias autoridades, como lo sucedido en Manzanillo hace algunos meses.
Por ello dijo: “nuestro problema es más bien con las autoridades que no están haciendo el trabajo que les corresponde, yo entiendo que deben ellos reforzar efectivamente sus estrategias de seguridad pero ellos están haciendo su trabajo y nosotros estamos haciendo el nuestro”.
Por si fuera poco, el periodista señala que a veces son las mismas dependencias relacionadas con la seguridad quienes complican el trabajo reporteril porque ocultan información o la retienen, situación por la cual “los compañeros que cubren la fuente siempre se están quejando”, pues a pesar de que durante los encuentros por la seguridad el gobernador había girado instrucciones para que se agilizara el envío de información, si bien se cumplió durante algunas semanas, todo volvió a ser como antes.
Según Karla Gómez el temor es general pero se acentúa un poco en los periodistas porque llegan al lugar de los hechos, por tanto “entre compañeros en voz baja nos decimos hay que cuidarnos”; incluso hoy día —dijo— no hay aquel egoísmo con la información, mejor la compartimos para retirarnos del lugar.
“El temor existe porque no estamos preparados para cubrir este tipo de notas, no en el sentido del análisis o de la elaboración de la nota sino de que nos pueda pasar a nosotros después”, agregó.
A MAYOR RIESGO MAYOR SALARIO
Así mismo, los entrevistados coincidieron en que los salarios de este sector laboral se deberían mejorar dado el aumento de inseguridad que se vive en la entidad, Mario Solís refiere que esta es una demanda añeja de los periodistas, dado que sus sueldos son bajos, incluso “muchos de los que nos dedicamos a este oficio tenemos que combinarlos con otras profesiones para lograr salir adelante”.
Pero además, “tomando en cuenta los riesgos la situación que se vive creo que los patrones deberían hacer un esfuerzo para dar algún tipo de incentivo, sobre todo a los de la fuente policiaca o al menos proponer que se instrumente un seguro de vida o algún tipo de protección”, sugirió.
Al respecto, Gómez Torres dijo que eso lo han venido planteando desde antes que se diera el aumento de hechos delictivos, porque además de ser mal pagados reporteros y camarógrafos “son mal cubiertos pues muchos de estos no tienen seguro social”.
“El seguro social ha hecho caso omiso de revisar a aquellas empresas que no le dan seguridad social ni médica a nuestros compañeros”, señaló.
Y afirma que muchas empresas tienen registrados a sus reporteros como colaboradores y no como periodistas en su nómina para no asegurarlos, “lo cual es lamentable pues hasta que pase algo o alguno resulte lesionado volteará a llevar a cabo esa inspección que está obligado a revisar a las empresas”.
De manera que opina “si ya estábamos mal pagados ahora vale más y deben los patrones de valorar más nuestro trabajo”.
En su momento, Juan Ramón Negrete expuso que los patrones deberían de pagar no un súper salario, pero “con que cumplieran con el salario mínimo profesional que se fijó con Carlos Salinas de Gortari, en Colima nadie lo cumple”, incluso sabe que “un albañil gana más que nosotros”.
Por ello cree que las empresas deberían de ver la retabulación de los salarios como una manera de proteger a sus trabajadores y al mismo tiempo blindarse como empresa “porque al momento en que el reportero sea corrompido por los grupos de la delincuencia organizada —como sucede en otros estados— también se está poniendo en riesgo la empresa periodística, es lo que deberían de ver ellos”.
Finalmente, los tres entrevistados manifestaron la necesidad de que las organizaciones como la que representan alcen la voz y se organicen para lograr que se debata al respecto y buscar así una mejor remuneración para ese gremio, incluso se dijeron dispuestos a participar en foros relacionados con el tema.





