TONALTEPETL

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Por: Gustavo L. Solórzano

Un nutrido grupo de niños esperábamos en el recibidor del Gran Hotel, allá por la Rey Coliman la salida del Santo. La emoción reflejada en todos los rostros, era la mejor bienvenida que podíamos entregar a nuestro héroe admirado, niños plenos de inocencia aguardando sin más compromiso que su voluntad propia, al Santo. Un breve silencio fue el preámbulo para recibir a nuestro ídolo, al unísono empezamos a corear, ¡Santo! ¡Santo! Camisa con cuello de tortuga en color azul cielo, un pantalón oscuro y zapatos blancos, en una combinación perfecta con la máscara plateada que resaltaba perfectamente adherida a su rostro. Emocionado y entre los válidos empujones de quienes querían estar estar cerca de él, pude colarme hasta tocarlo por la espalda, al tiempo en que le seguía gritando ¡Santo! ¡Santo! Fue entonces cuando volteo hacia mí y me extendió su mano.

Tenía yo siete años cuando Santo, el Enmascarado de Plata vino a Colima. Lo acompañó el  Matemático, para enfrentar mano a mano la presencia del Gran Herodes y el Príncipe Odín. Sin duda, una lucha estelar que literalmente abarrotó la Plaza Almoloya de chicos y grandes. Santo era el ídolo del momento, un héroe ejemplar que nos libraba de hombres lobo, momias, vampiros, brujas y maleantes de toda índole. Practicante de béisbol, futbol americano, artes marciales, Jiujitsu, y la lucha grecorromana, el Santo de preparaba todos los días para enfrentar y vencer a sus múltiples enemigos. Hombre creyente, sencillo y disciplinado, se casó con María de los Ángeles Rodríguez Montaño; tuvieron diez hijos: Alejandro, María de los Ángeles, Héctor Rodolfo, Blanca Lilia, Víctor Manuel, Miguel Ángel, Silvia Yolanda, María de Lourdes, Mercedes y Jorge Guzmán Rodríguez (conocido en el ambiente luchístico como   el Hijo de El Santo).

Cuarenta y ocho años de lucha, más de diez mil peleas que lo llevaron a conocer el mundo desde diferentes ángulos, la lona, las cuerdas, el aire y desde luego el piso en donde fue estrellado tantas veces. Incluso visitó la cárcel y no en plan de promoción sino como huésped; eso pasó posterior a una lucha contra Dientes Hernández, en donde este último fue vencido de una manera poco decorosa y al bajar del ring enfrentó y al parecer dejó maltrechos a dos aficionados.

En 1982 después de grandes momentos en su vida profesional, el Santo decide retirarse de la lucha libre. Reconocimientos, trofeos, 58 películas, máscaras, cabelleras, una revista impresa que vendía millones de ejemplares cada semana, programas televisivos, entrevistas, el cariño del público y miles de anécdotas como la que comparto a continuación, quedaban atrás.  “Caminaba por una céntrica calle de la ciudad y andaba sin mascara, al pasar por un puesto de revistas escuché sorprendido que unos niños gritaban, ¡ahí viene el Santo!, instintivamente me cubrí el rostro hasta que pude darme cuenta que tras de mí venía el repartidor de la revista”. Dos años después se retiraría para siempre y un impresionante público superior a los diez mil asistentes le acompañaría a su última morada, mientras que el dueto integrado por Blue Demon y Black Shadow junto con otros destacados de la lucha, cargaban el ataúd con sus restos mortales, la leyenda iniciaba.

ABUELITAS:

Continúan los problemas vehiculares sobre la Maclovio Herrera a la altura de la Escuela Primaria dicen los vecinos y reiteran por este medio su atenta petición de apoyo al señor Presidente Municipal de Colima.

Ya que ando por la Maclovio Herrera, afuera del banco que se ubica en el cruce con Paseo de la Ribera, existe un desagüe que descarga impunemente aguas negras al río, en notoria cantidad. ¿Será posible que el área correspondiente  del propio ayuntamiento acuda para atender no solo la contaminación sino también los fétidos olores que tienen bastante satisfechos a los vecinos? Muchas gracias. Es cuanto.

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