TAREA PÚBLICA

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RECORTES

Por: Carlos Orozco Galeana

Apenas se ha anunciado el ajuste al presupuesto federal 2017 y  comienzan a saberse las calamidades que se vivirán derivados del mismo. Áreas sensibles de la administración sufrirán recortes e impactarán servicios esenciales para  millones de personas y con más énfasis en aquellas de condición  vulnerable y  carente de lo mínimo para  sobrevivir.

Como siempre, los funcionarios que tienen que ver con esa acción  carente de explicación convincente, dicen que sus efectos no serán perniciosos y que no había otra salida que castigar los rubros recortados. Hacienda dijo que no hay marcha atrás en esta política.

La subsecretaria de Hacienda,  Vanessa Rubio, recién estrenada en su cargo,  dijo en su momento que con las reducciones  de gastos de operación de las dependencias, con las “sinergias y eficiencias producto  de la consolidación de padrones”  (que alguien me explique qué quiso decir con esto) y con la incorporación de otros actores, como el sector privado,  se puede hacer exactamente lo que se está haciendo (sic) y alcanzar más con innovación.

Este es el lenguaje críptico hacendario: hablar  para que nada o poco se entienda.  Mientras, en diferentes ambientes hay una gran preocupación: por ejemplo, la reducción del presupuesto federal en Salud  en más de 10 mil millones de pesos impedirá no solo mantener sino aumentar la atención contra la diabetes  y la obesidad y otras acciones preventivas, enfermedades ambas  que están matando a millones de mexicanos como resultado de hábitos personales inapropiados pero también porque el gobierno sigue permitiendo el comercio indiscriminado de comida chatarra sin advertir de los riesgos de su consumo. También  se acota el seguro popular reduciéndose el gasto  de 2,689 millones de pesos a 1,956 millones de pesos.

En educación, rubro fundamental para el país, la tijera de Hacienda  es muy filosa, al Conacyt se le pasa a cuchillo con unos 8 mil millones de pesos y 10 mil millones menos para los niveles  medio y superior. En educación de adultos, ya se sabe, cada año le quitan en vez de aumentarle. A Colima le llegarán unos 300 millones de pesos menos del Fone.

Pero en cambio, lo que se ahorra en varios rubros, se dilapida en otros.  Permanece intocado el presupuesto a partidos políticos, entidades dizque de servicio público donde se concentran individuos sin compromiso con nadie ni con nada. Y como símbolo de la incongruencia, tenemos el gasto que representa sostener a expresidentes de la república y sus séquitos, a sus esposas  que están, según La Jornada, comprendidas en la cobertura institucional pues Hacienda ha pagado a Metlife  más de ¡ 7 mil millones de pesos por tres años en 2010 ! sin “que esta cobertura  esté estipulada en la Constitución”.  Además, al fallecer alguno de ellos, ¡sus familiares recibirán montos que van entre los 22 millones a 35 millones de pesos!

Y si a esas vamos, si ya estamos en plena catarsis, miles de funcionarios del gobierno federal tienen asignados sueldos millonarios que ni Obama, Hillary  o Biden  ganan. Magistrados de alto nivel asignados a tribunales (Suprema Corte, INE, Trife, alcaldes lángaros etc.), tienen ingresos millonarios de unos 600 mil pesos mensuales, y hay la particularidad de que si el empleado aporta cierta cantidad, las dependencias aportan otro tanto en lo que es un saqueo escandaloso de recursos institucionales. Esto se llama robo  a los mexicanos. ¿Quién podría frenar este saqueo? ¿Quieres,   lector, más datos del oprobio en que vive la alta burocracia?  En la SCJN  los 11 ministros  resultan muy caros pues consumen solo ellos el 16 por ciento del presupuesto que alimenta  a unos 3 mil trabajadores de este tribunal. En 2015, estos próceres gastaron en comidas 2 millones 300 mil pesos y entre 2010 y 2016 consumieron alimentos por 14 millones y medio. El colmo.

Mientras no haya un cambio de visión en la forma de gobernar y nuevas formas de lucha de la sociedad  contra ese sistema infecto, México transitará con los ojos cerrados  hacia  un destino mejor.

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