Pergamino balompédico

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Alex Carbajal Berber

Brasil fue Italia y España un fantasma

La final de la Copa Confederaciones fue un gran ensayo de lo que veremos en un año más en la Copa Mundial Brasil 2014. La verdeamarella, pese a las manifestaciones en contra del torneo de gran cantidad de personas en las calles de las distintas sedes, tuvo el apoyo total dentro del espacio físico del estadio, lugar que circunscribe la cancha, y que tuvieron un peso enorme en el estado anímico de ambas escuadras.

España sufrió, y los factores son tan diversos, aunque tan simples como el hecho de que el aspecto físico emocional les cavó la tumba al minuto uno. Incomprensible, tal cual se vio en la pantalla de la televisión: una defensa que permite a Hulk centrar después de un balón controlado a dos tiempos, una pelota mal fildeada por los aires, un portero que –primero- dejó botar la redonda en el área chica, y –segundo- se echó al lado contrario de dónde iba la pelota, sumado a lo peor, un delantero que tirado en el suelo se las ingenió para sacar un remate a gol.

Los españoles fueron sobrepasados por el ambiente, y el pressing brasileño hizo añicos a la creatividad roja que solamente ensalzaba Andrés Iniesta. Brasil fue Italia; con Felipao jugará feo, al igual que lo hizo en 2002, y así amplía sus posibilidades. Se exenta de tener que predicar el jogo bonito con todo lo que eso conlleva, que no admitiría a algunos de los futbolistas que pertenecen a su once titular. Por supuesto, en Brasil siempre hay quien cambie la onza, y en el caso del 2013 es Neymar, en espera de que su experiencia barcelonista le permita crecer mucho más para enfrentar el gran desafío mundialista.

España deberá renovarse en algunos puestos. Quizá sea el último torneo grande para un David Villa, por ejemplo, ya que en 365 días Isco seguramente se  agenciará un cargo importante en la roja. Otro tema que Vicente del Bosque debe considerar es el de su lateral derecho y el acompañante de Piqué. Ahí falta orden, y el técnico campeón del mundo deberá tomarlo en cuenta si pretende aspirar seriamente. También, quizá, en un año España pueda presumir de un “9” de talla mundial, como hace cinco años podía presumir de Fernando Torres, y hace tres del “Guaje”.

Otro aspecto a considerar es el uso del doble pivote o seguir la formación de Aragonés en 2008, con un 4-1-4-1. Siempre será más espectacular ver a España con un solo stopper de mediocampo. Es un deleite, pero ante equipos que imitan el catenaccio en sacrificio del jogo bonito,  será poco viable un campeonato mundial español, cuando llegue ese momento de la verdad.

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