Pergamino balompédico

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Alex Carbajal Berber|ULTRAMEDIA

Los genes que España mutó

Era previsible. Italia le iba a complicar la vida a los españoles no por gusto de Prandelli, su entrenador, sino por obediencia hacia su genética futbolista.

Los españoles, la antes Furia, ahora sólo la necesitan para los penaltis. Y es que España mutó de sus condiciones genético-futbolísticas hace algún tiempo, quizá con la llegada de los tulipanes a Barcelona a media década de los setenta. Ahora son los jugones, y ganan por gracia divina, como ganaba Italia hace algunos años, cuando defendían el resultado como si Mussolini aún los estuviera observando desde la grada.

Italia era un hospital en la previa. El pretexto perfecto para poner ocho mediocampistas y buscar la fórmula holandesa que se circunscribe solamente a la final de la Copa del Mundo de 2010. Había que calcular, correr, especular, como aquella Italia que no tuvo más opción ante la España de Aragonés en 2008, considerado que es el partido que inició todos los títulos españoles, y que curiosamente, también se definió en penales.

El cuadro de Vicente del Bosque sigue siendo favorito para la final de la Confederaciones. Brasil se vengó del maracanazo ante Uruguay en semifinales, por decir que existe venganza semejante para aquélla humillación, y buscará aprovechar el cansancio de los españoles para el duelo del domingo.

Iniesta tendrá que darle una lección a Neymar; es la idea, mostrarle con horas de antelación lo que se hace en el Barcelona, donde los dos jugarán juntos. Todo esto porque Luiz Felipe Scolari es un mezquino. Dirigir a Brasil y perjudicar a los talentosos en beneficio de los escudos debería ser un pecado mortal ante el Cristo de Corcovado.

Del Bosque lo tiene bien entendido. La España de los jugones busca por fuera, y eso le dio rendimiento a un Navas que en 2010 siempre terminaba centrando mal, y por ende terminaría en la banca en los últimos duelos de aquélla Copa del Mundo. Casillas ha vuelto, y eso es un bastión extra para la roja, pese al penalti detenido a Forlán por parte del brasileño Julio César.

Brasil es el obligado. España no ganó la Confederaciones de 2009 y solamente fue una anécdota. La condenó el pavoroso uniforme que para esa competición les diseñó Adidas. O quizá fue casualidad, cosas del destino, pero el aperitivo de ensayo rumbo a 2014 tendrá la final esperada. El tiqui-taca ante el jogo bonito.

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