El PAN Quiere Pintar Azul a Colima

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    Esta es la columna de la periodista I. Melgar:

    La primavera electoral vendrá con altas temperaturas en la disputa por el poder. Así que quienes, alarmados por el regreso del jaloneo político, sufren de bochornos y hacen llamados a la fría ventilación de las diferencias para darle prioridad a los acuerdos, literalmente pierden su tiempo.

    Las horas de la conciliación han terminado y esta vez el gobierno de Felipe Calderón se prepara para ir con todo en el intento de ampliar la representación de su partido en San Lázaro.

    Porque lo que la oposición pretendió personalizar en “un pendenciero” Germán Martínez que, al frente del PAN, viene lanzando descalificaciones al pasado y al presente priista, es parte de una estrategia gubernamental que en los próximos días abrirá nuevos frentes.

    Se trata de una campaña que, en los hechos, busca reforzar la idea de los videomensajes del dirigente panista: existe un gobierno determinado a enfrentar al narco, a pesar de las resistencias que vienen de administraciones anteriores y que lo dejaron “meterse hasta la cocina”.

    Es cuestión de revisar los discursos de Calderón. Hasta ahora, en todas sus giras por el interior de la República, ofrece respaldo sin distinciones partidistas en el enfrentamiento al crimen organizado. Pero mientras en las entidades a cargo de los azules elogia la coordinación de autoridades federales y estatales (Baja California, Jalisco), en las gobernadas por el PRI pone el acento en los avances de su estrategia, como sucedió en Colima apenas el jueves, donde hizo un recuento de las detenciones recientes en una semana que calificó de “golpes contundentes”.

    A nivel publicitario, la actual administración igualmente ha privilegiado la promoción de un gobierno dispuesto a ponerle un hasta aquí a los peligrosos enemigos. Esto, según las encuestas oficiales, habría surtido efecto en una población que, en términos generales, cree que Calderón “se la juega” en materia de seguridad.

    De ahí el misil verbal del senador priista Manlio Fabio Beltrones señalando la falta de pantalones en el Ejecutivo federal, una impugnación pública que estaría marcando el prematuro arranque de la rijosa primavera electoral.

    Y aunque el gobierno podrá argumentar que sus acciones se encuentran al margen de la contienda y que su tarea no puede suspenderse y menos en el caso de la seguridad, es un hecho que ahora todo lo que ocurra hasta la cita de las urnas sumará o restará a favor o en contra de la persona del Presidente, convertido ya en el activo principal de la campaña blanquiazul.

    En el “todo” habremos de incluir la presencia de Hillary Clinton; la futura visita de Barack Obama, y el viaje que este sábado inicia Calderón al Reino Unido.

    Cuentan los príncipes, los palacios y hasta la pasarela de una docena de gobernadores suspirantes por llevar a sus estados los diez mil millones de dólares que costará la construcción de la futura refinería de Pemex, método con el que, por cierto, arrancó el día 18 de este marzo la estrategia mediática que pretende dejar en manos del gobierno y de su Ejecutivo la batuta de la agenda y de los hechos públicos.

    Obvio que la paraestatal, con el visto bueno de Calderón, podría haber decidido en qué lugar poner los primeros recursos, 12 mil millones de pesos. Y acaso la determinación está tomada. ¿Qué se gana entonces con la pasarela? De entrada, romper el supuesto carácter monolítico del adversario a vencer, el PRI. Al mandarlos al ruedo, los gobernadores que, en su mayoría son tricolores, abonan en una máxima en las guerras: divide y vencerás.

    Por eso, en esta pepena por los votos, el PAN no va sólo por más diputados. Quiere pintar de azul a dos entidades históricamente priistas: Sonora y Colima. Se trata de estados donde la violencia del narcotráfico golpea la reputación de las elites políticas, al menos en lo que respecta a la capacidad y la disposición para enfrentarlos.

    Las tendencias apuntan hacia un empate entre los candidatos del PAN y del PRI tanto en la tierra de Eduardo Bours como en la de Silverio Cavazos.

    Así que los sonorenses Alfonso Elías, priista, y Guillermo Padrés, panista, serán actores clave en una apuesta gubernamental que, adicionalmente, busca golpear en el tablero político del senador Beltrones, ex gobernador de la entidad y quien perdería mucho en caso de que ahí se rompa la hegemonía histórica del PRI.

    En el caso de Colima, los tricolores se han convertido en la pieza más vulnerable de la estrategia primaveral calderonista. No sólo porque la panista Martha Sosa viene desde Manzanillo abriéndole paso al corredor azul del occidente, con sus reales en Jalisco, sino porque los priistas optaron por un candidato cuyas “áreas de oportunidad” podrían encarnar el cumplimiento de la “pendenciera” advertencia de Germán Martínez de que ese partido no apoya al Presidente porque está con los malosos.

    Y es que Mario Anguiano Moreno tiene un hermano y un primo que pagan sus condenas en México y Estados Unidos, respectivamente, situación que habría llevado a Beatriz Paredes, lideresa tricolor, apenas el fin de semana anterior a dudar sobre su candidatura. Sin embargo, en el PRI han decidido correr el riesgo, lo que desde la óptica panista allana aún más la vereda que llevaría al partido en el poder, y a su administración, a ganar Colima y, consecuentemente, a delimitar las fichas de Paredes y por lo tanto las de Enrique Peña Nieto, natural precandidato presidencial de 2012.

    Futurismos aparte, la semana que termina incluyó, en esta obligada desconfianza hacia las casualidades, una visita de Calderón a la capital colimense para darle banderazo al programa de reposición de refrigeradores y aires acondicionados, lo que significa el reparto de bonos gubernamentales para la compra de nuevos enseres.

    Falta todavía lo mejor: los posibles cambios pendientes en el gabinete para subir el nivel de los candidatos azules a la Cámara.

    Calderón podría aprovechar su viaje a Londres para, desde allá, enviar a la guerra electoral a Josefina Vázquez Mota, titular de la SEP; a Salvador Vega, de la Función Pública, y a Carlos Hermosillo, de la Comisión Nacional del Deporte.

    La pelea va con todo. Y todo incluye el costo que implicaría descobijar a la secretaría donde Elba Esther Gordillo tiene al menos la mitad del timón.

    Pronto se agregarían a la lista del PAN otros personajes públicos, particularmente empresarios. Pero en el caso de los funcionarios, el límite para renunciar es la primera semana de abril.

    De manera que a partir de ahora lo único frío serán el medio millón de refris y aires acondicionados que el gobierno ha prometido con la consigna presidencial de “Cambie a su viejo por uno nuevo”…

    NOTA COMPLETA:
    http://www.exonline.com.mx/diario/columna/553257

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