¡Murió por la patria!

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Sociedad de la información

Por: Alfonso Polanco Terríquez

El ejército nacional en el año tiene tres o cuatro eventos públicos en los que participan con los Gobiernos de los Estados. En algunos de ellos como el de 13 de septiembre (la batalla del Castillo de Chapultepec), prácticamente recae en ellos el programa. A últimas fechas en estos actos ante la sociedad han cometido errores que demuestran lo que son: seres humanos, pero ante la disciplina militar inaceptables, como el sucedido en la glorieta a los Niños Héroes.

Los actos protocolarios ejercidos por instituciones públicas y privadas están desaprovechando el mes patrio para fortalecer el nacionalismo y patriotismo. Hacerlo de la manera tradicional está comprobado, no ha tenido los efectos deseados, se debe innovar y una de ellas es hacer narrativas basadas en el realismo, lejos de cualquier tentación mística.

Si el Estado y las autoridades castrenses tienen que validar la narrativa oficial también es momento para recordar a los miles de soldados mexicanos que murieron y entregaron su vida en diversas batallas contra el invasor estadounidense, máxime en la del 13 de septiembre de 1847 en el Castillo de Chapultepec donde está documentado que murieron más de 50 cadetes que estaban en el H. Heroico Colegio Militar y más de novecientos soldados de nuestras armas nacionales, así como más de un mexicano que participo durante la batalla contra cerca de mil doscientos soldados del ejército invasor.

“Si tuviera una bala más no estuvieran ustedes aquí”, palabras más o menos fueron pronunciadas por el General mexicano José Mariano Monterde, que defendía al Castillo de Chapultepec cuando entregaba su sable y ver nuestra bandera nacional en manos del extranjero, lo cual desmiente la historia oficial de que Juan Escutia había caído enrollándose con la bandera al vacío, es momento oportuno en este mes de conmemorar a todos los defensores de la patria contra los invasores y lo que murieron por la independencia y consumación de nuestro país.

¿Por qué perdió el ejército mexicano la batalla de Chapultepec? Está documentado en diversas obras que había rivalidad ente Antonio López y quienes defendían el cerro del Chapulín (Chapultepec), en especial con uno de sus principales defensores: Nicolás Bravo. La comunicación entre los generales mexicanos no fluía pero también el ambiente ese día era desolador, tal como está escrito en las siguientes líneas de un texto de una página web:

“Algunos de los protagonistas de la guerra, así como historiadores de la época, convienen en que la defensa era inútil porque las batallas de Padierna, Churubusco y Molino del Rey habían diezmado a nuestro Ejército. El propio Nicolás Bravo, encargado de la defensa de la plaza, declaraba que buena parte del batallón de Toluca había desertado y que la pequeña fuerza restante había perdido completamente la moral a causa de los fuegos de aquel día. A lo largo de la Batalla de Chapultepec se incrementaron las deserciones y algunos soldados resistían, desmoralizados por el fatal ejemplo de sus compañeros y por el de algunos oficiales [que] intentaban la fuga hasta el grado de haber sido forzoso hacer fuego sobre varios, que se descolgaban por las bardas del edificio.

La cruenta batalla del 13 de septiembre de 1847 dejó imágenes desoladoras. En Apuntes para la historia de la guerra entre México y Estados Unidos, obra colectiva en la que participó un grupo de jóvenes intelectuales que vivieron la traumática invasión norteamericana y la guerra con México, se describe el aspecto que presentaba el Castillo: En las piezas del mirador, destinadas a hospital de sangre, se hallaban confundidos los cadáveres corruptos, los heridos exhalando dolorosos quejidos, y los jovencitos del Colegio; y ¡cosa singular!, se carecía de los facultativos y los botiquines necesarios”.

Uno de los que acudieron al auxilio y que la mayor parte de su tropa perdieron la vida fue el coronel Felipe Santiago Xicoténcatl al mando del Batallón de San Blas, quien en realidad el sí falleció envuelto en la bandera nacional según algunos documentos, por ese motivo resaltamos que debe recordarse a todos, no solo a seis –que si existieron pero no todos eran niños, mucho menos cadetes del H. Heroico Colegio Militar, tal como la historia oficial lo hace.

La desmitificación de la historia mexicana es real a partir de una serie de escritos del ala conservadora, por ese motivo es urgente replantear la verdadera historia y su reales significados, y que momento más importante para nosotros los mexicanos en este mes que miles de compatriotas salen a diario a defender su hogar, su familia, su municipio, estado, su empresa ante la envestida de los precios, los problemas diarios de la sociedad, que mejor momentos para reconocer a un pueblo que sostiene a su gobierno pese a que este no ve por la sociedad.

Para despedirme. Excelente, Nacho Peralta, Gobernador del Estado, en que mañana se comparta la pelea de box durante la verbena popular en el Jardín Principal con motivo del Grito, así como la presentación posterior a la quema del castillo de Ha As. Benito Juárez fue el primero en honrar a los Niños Héroes y decretar el 13 de septiembre día de luto nacional. La intervención estadounidense concluyó con la firma de los Tratados de Guadalupe-Hidalgo, en los que México cedió más de dos millones de kilómetros cuadrados de territorio a Estados Unidos a cambio de 15 millones de pesos. Según algunos documentos cuando Francisco Márquez perdiera la vida a su lado estaba Miguel Miramón quien veinte años después fuera General de nuestro ejército pero fusilado en Querétaro junto con Maximiliano por traición a la patria.

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