LOS PARTIDOS POLÍTICOS TRAS LA CEDH

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AL DESNUDO

Por: Édgar Rodríguez

La preocupación, la incertidumbre o la inquietud por quién pudiera presidir la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Colima (CEDH), no emana por el perfil que guarda cada uno de los aspirantes, sino porque quién resulte ungido tendrá el sello particular del partido dominador en la actual legislatura local como tradicionalmente ha sucedido, y la 4T con mayoría de diputados morenistas no parece tener la intensión de cambiar el guion.

El pasado lunes iniciaron las entrevistas de los 16 aspirantes a presidir la CEDH, 9 mujeres y 7 varones, las y los encargarlos de llevarlas a cabo recae en un Consejo Ciudadano integrado por reconocidos representantes de la sociedad civil, del sector académico, de instituciones de educación superior y de la abogacía colimense, todos tienen la oportunidad de realizar una selección responsable y de ellos tampoco emana la preocupación, la inquietud o la incertidumbre; sino de los legisladores que al final del día, son quienes emitirán su votó para elegir no al mejor, sino a quien más les convenga a sus intereses de partido.

El sistema de nombramiento cambió mínimamente con respecto a otras ocasiones, pero eso no quiere decir que las manos de los actores políticos estan ausentes, sino todo lo contrario, entraron al juego desde el momento mismo en que enviaron a la competencia a quien mejor representa sus intereses personales o de grupo y no a quien goza de plena autonomía y respeto de las organizaciones civiles serias.

Si la elección no es la correcta, la persona que llegue a presidir la CEDH, quedará en duda, y aún más, si ante la sociedad colimense no ha registrado un prestigio personal, moral y sobre todo un compromiso real con lo que representan los derechos humanos, será ampliamente cuestionada.

No debe olvidarse que el método de selección que ha venido imperando lo realizan los integrantes del Congreso del Estado, el partido con mayoría de diputados que logra los mejores acuerdos, es quien decide e impone a su Ombudsman, lo que a la postre implica que no se conduzca con plena autonomía.

Los 16 aspirantes, unos ya muy conocidos y otros no, expondrán ante el Consejo Ciudadano su historia, su trayectoria, y sus propuestas para cambiar el rostro de la CEDH, quien lo haga pasará a formar parte de la terna de donde saldrá quien estará al frente de la comisión.

Si al final del día, no se hace la elección correcta y ello conlleva a la carencia de autonomía de la CEDH, el gran perdedor será la población ante la ausencia de una verdadera y real atención centrada en las víctimas.

Si la elección es la correcta, el nuevo ombudsman colimense debe coadyuvar en la generación de políticas públicas que hagan efectivo los derechos sociales; que cumpla y ejerza sus funciones, independiente del gobierno en turno, de partidos políticos y organizaciones políticas y sociales. Ojalá, por el bien de todos, que así sea.

Se dice que…

*Un verdadero cambio en la designación del Ombudsman sería el que los partidos políticos quedarán quedaran al margen a fin de evitar situaciones que pongan en entredicho la determinación de los legisladores.

* “En México se utilizan cinco indicadores para medir la eficiencia de las Comisiones Estatales y Nacional de Derechos Humanos: presupuesto, independencia, vínculo entre las quejas, recomendaciones y derecho vulnerado, relación entre las recomendaciones emitidas y las problemáticas sociales a nivel nacional y local y finalmente la relación entre las comisiones y las ONG”. La pregunta es ¿esto se aplica o se ha aplicado en la CEDH de Colima?

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