La música es viajera, igual que yo: Érika Albero

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Redacción| COLIMANOTICIAS

Colima, Col.- Érika Albero y Tomás Godínez, pareja española que visita nuestra ciudad para compartir música son viajeros, nómadas y músicos que experimentan la libertad: la dicha de no conocer la rutina ni el tedio.

Ellos nos invitan a su concierto en el Teatro Hidalgo este sábado 8 de agosto, a las ocho de la noche, para escuchar su música viajera. Estarán acompañados por un nutrido grupo de músicos colimenses: Omar Matus, Carlos Gámez, Rogelio Domínguez, Alejandro Bravo y Tere Grimaldo. La cuota de recuperación es de 30 pesos.

Érika y Tomás se conocen desde hace seis años y, desde entonces, se aliaron para crear y promover un proyecto de Pop-rock que se resguarda en su primera producción discográfica: “La siguiente estación”, grabado mitad en España y mitad en Colima, México. Estuvieron un año en Hungría, luego visitaron Guatemala y ahora hacen una estancia por tiempo indefinido en México.

En Colima están fascinados por la “pureza” de los músicos. Érika lo explica así: “La gente acá tiene ganas de tocar y toca, sin interés económico de por medio; allá la gente no se lanza si no hay utilidades de por medio –lo cual también está bien, y no lo desacredito–,pero ver que acá los músicos tocan motivados por el deseo genuino me ha causado alegría”, comentó la española, quien además cursó la materia de Proyecto Editorial en la Facultad de Letras y Comunicación.

Viajar, moverse, es un ingrediente esencial en la vida de ambos: “Cuando no viajo siento que me falta el aire, que no puedo respirar”, confiesa Érika dando una bocanada, simulando la llegada de aire después de una asfixia. Para su compañero, Tomás, la experiencia es parecida.

Cuenta que más allá de los paisajes, los climas, las imágenes que les ofrece un nuevo país, “la gente es lo que yo me llevo de cada sitio”. Aunque no es muy de hablar (por lo menos en este tipo de circunstancias), aquí Tomás sí se suelta narrando algunas experiencias de viajes anteriores: en Hungría, por ejemplo, vio que la gente se volvía distante cuando había frío, pero cuando había calor las veía florecer otra vez: “Te saludaban, contentísimos, porque había salido el sol. En Colima, la gente se derrite de amabilidad, se deshace en sus efusividades”, bromean.

“Cuando viajas te pasan muchas cosas”, coinciden; su música habla de todas las pequeñas, sutiles y esplendorosas situaciones que se presentan cuando uno decide moverse. Por cierto, Érika llegó a Colima gracias a un intercambio académico que se gestionó a través de la Dirección de Relaciones Internacionales y Cooperación Académica de la Universidad de Colima. Ahora, con los estudios en Periodismo concluidos, sólo le queda una cosa por seguir haciendo: música, música viajera.

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