EL NEGOCIO ES EL NEGOCIO…

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Por: David Faitelson

Mientras la vieja ‘Remington’ repiqueteaba de forma incesante, los teletipos sonaban desde el otro lado de la habitación. El olor a café cargado, a tabaco rancio y a tinta fresca se apoderaban de un contagioso ambiente lleno de risas, alaridos y consignas. “Las letras a ‘ocho cuadratines’ en tres columnas y el cabezal en ‘36 Bold condensado’”, gritaba alguno. Al fondo, el ruido de los linotipos.

Ese era ‘mi mundo’, en ese nací, crecí y me desarrollé hace casi 40 años como periodista. Y aquí sigo, aunque extraño la “Remington”, (ahora tengo una moderna ‘MacBook Pro’), tomo menos café y casi no fumo, escribir, relatar, contar, opinar a través de las letras sigue siendo la pasión que realmente me ata y me une al periodismo. Quiero agradecer a RÉCORD, este nuevo inicio o reinicio de mi carrera en prensa escrita y hoy digital. Gracias a Carlos Flores, director de Notmusa y a Carlos Ponce de León por fijarse en mí. Y gracias a mi casa de trabajo, a ESPN, a Gerardo Casanova, a Rodolfo Martínez y a Armando Benítez. Dicho esto, vamos a trabajar…

¿Ganar el boleto a la Copa de las Confederaciones? ¿Clasificarse sin problemas al Mundial del 2018? ¿Trascender en una Copa del Mundo? ¿Defender la medalla de oro olímpica en Rio de Janeiro 2016? ¿Cuál será verdaderamente el objetivo del futbol mexicano a mediano y largo plazo? En el discurso de su atropellada presentación como presidente de la FMF, Decio de María se refirió específicamente a las Eliminatorias. Está claro que el futbol mexicano no quiere más contratiempos como los que tuvo que afrontar en el último proceso para clasificarse al Mundial. No más ‘Aztecazos’, no más escenas de terror por las canchas centroamericanas y no más viajes de 20 horas a tierras inhóspitas y desconocidas para lograr el boleto mundialista.

Por más que México presente a partir de esta noche, en Carson, una selección interesante de nivel Sub22 que puede y debe clasificarse a los Olímpicos; por más que el Tuca Ferretti haya dado a conocer una lista seria para jugar un partido ‘a muerte’ ante Estados Unidos la próxima semana por un boleto a un evento de grandes vitrinas y repercusiones mediáticas como la Copa de las Confederaciones; por más que el tema del colombiano Juan Carlos Osorio esté avanzado, pensando en que él puede significarse como el personaje que le otorgue a México el cambio para finalmente trascender en un Mundial, por más, por más y por más, lo que realmente pretende el futbol mexicano es recuperar la calma a su alrededor, la hegemonía del área futbolística y no volver, ‘jamás de los jamases’, a un escenario donde se ponga en riesgo el negocio que significa un Mundial de futbol.

Las prioridades del futbol mexicano se miden por el peso y el precio del negocio. La selección del Potro Gutiérrez es una selección del futuro, con chicos de gran calidad que están desarrollando una carrera interesante. Llegar a Río y plantarse en la tierra brasileña con la idea de defender en Maracaná la hazaña de Londres 2012 me parecería uno de los grandes retos que tendría que afrontar el futbol mexicano. El boleto a la Confederaciones es un privilegio, porque no sólo se lo ganas o arrebatas a tu gran rival del área, sino que también te da la oportunidad de colocar a tu futbol en una vitrina que tanto necesita. Pero el negocio es el negocio y el futbol mexicano, desde los memorables días de mi “vieja Remington”, era ya un negocio, se mantiene como negocio y seguirá siendo un negocio.

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