Calderón Prometió Eliminar Tenencia

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    Quien salió con tal propuesta fue nada menos que Gerardo Buganza Salmerón, un diputado panista que no ceja en su empeño por convertirse algún día en candidato panista al Gobierno de Veracruz, apareció como el gran salvador, al que sorprendentemente docenas de legisladores de otros partidos distintos al suyo formaban una larga fila para apuntalar la presentación de una reforma que propone sea abrogada la tenencia a partir del 30 de marzo próximo, y no en 2012, como una ley aprobada en 2007 determinó.

    Y cómo no, si la tenencia desde su origen (1964) no ha sido más que un abuso hacendario único en el mundo, que de plano se descaró a partir de 1966 cuando el Gobierno federal de entonces dispuso que el impuesto fuera argumentado como el apuntalador de los Juegos Olímpicos de 1968.

    Tan bien le fue a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que decidió dejarlo, bien incrustado, en la vida nacional.

    Ha sido tan dañoso este impuesto para la psique del mexicano, que desde los años setenta fue considerada la tenencia como la mejor representación de un Gobierno con dictadura disfrazada. Ni los peores dictadores de Sudamérica se atrevieron a tanto; tampoco, por supuesto, los países alentadores desde entonces del neoliberalismo (Inglaterra y Estados Unidos).

    Cuando Miguel de la Madrid andaba en campaña, en aquel año de crisis de 1982, su equipo admitía que era recurrente la solicitud de la gente por todo el país para que fuera suprimida la tenencia vehicular. A los mismos reclamos se enfrentó Carlos Salinas de Gortari, quien en una de sus tantas declaraciones de campaña hasta dijo que veía con simpatía pugnar por la quita del impuesto vehicular.

    A Zedillo le pidieron lo mismo, por ciudades y pueblos, y, con gran frenesí, también se lo planteó la gente a Vicente Fox. Y éste, desmecatado en el hablar, no tuvo empacho alguno para prometer lo que, después lo confesó, sabía que no iba a cumplir porque, a final de cuentas, las promesas de campaña no eran más que una estrategia de mercadotecnia política.

    Más frescas en la memoria colectiva actual estarán sin duda las promesas de Felipe Calderón, que prometió no sólo darle en la chapa a la tenencia, sino a los precios de las gasolinas y el diesel. Dijo que a éstas su precio los reduciría.

    Calderón olvidó sin pudor sus promesas de campaña. Son estos días tiempos en que se padecen los aumentos a los precios de las gasolinas y el diesel; aquella congelada cuando sus precios se colocaron en lo más alto luego de 30 y tantos incrementos salariales a partir de julio pasado. Y el diesel sigue.

    En 2007, los legisladores de las dos cámaras lograron un consenso: que se eliminaría el impuesto vehicular en 2012. Año electoral, obviamente. Como ahora, 2009. Y lo ha planteado nada menos que un diputado del PAN, ese partido en el Gobierno que atraviesa por un gran descrédito, desconfianza e incertidumbre.

    Pero la propuesta que ha lanzado Buganza Salmerón, en pocas horas, ya derivó en una gran confusión. El veracruzano propuso que la supresión de la tenencia sea vigente a partir del 30 de marzo próximo, y ese día da la casualidad de que es la fecha fatal para que en todo el país los propietarios de un vehículo con motor (sea coche, carro, camión, yate, barco o avión) tengan que “azotarse” con el pago del infamante impuesto, so pena de tener que pagar multas de poca abuela si no lo hacen.

    MÉXICO, D.F., 2 de marzo de 2009

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