Arrancan….

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    Pero, ¿cómo será este proceso? Pienso que, en efecto, será bastante competido y complejo, que mantendrán en suspenso a las dirigencias partidarias los escenarios y las situaciones que se vayan registrando. Que dependerán los resultados en comicios, no solamente del llamado “voto duro” y de los acuerdos o alianzas partidarias, sino también de las propuestas políticas y de gobierno en campaña, y la participación que se sepa dar para su elaboración a los ciudadanos. Y es que, a estas alturas, hay dos factores que vendrán a estar presentes en particular ante quien va a votar, antes de ejercer este derecho constitucional.

    Estos factores son, por una parte, el referente al comportamiento que hayan tenido cada uno de los partidos ante la orientación de las políticas, y sobre todo de la política económica y financiera del país, en tiempos de crisis. Pero, además, muy en particular, se atenderá a la apreciación que se tenga acerca de determinado candidato, en cuanto a su capacidad, trayectoria y congruencia en el ejercicio del quehacer público, y la aplicación de sus gestiones y programas al servicio y beneficio de las mayorías.

    Por eso, para nada es descartable que, en esta lucha por lograr específicamente alcanzar la gubernatura, se vaya a dar una serie de criterios por medio de los cuales el ciudadano común pensará a fondo cómo habrá de emitir su voto el próximo 5 de julio.
    Desde este momento, es posible anticipar que, aparte del voto político ideológico, por congruencia partidaria, lo habrá por adhesión, respaldo o simpatía; y, cuidado, el “voto de castigo”.

    Enfaticé yo, hace varias semanas, que lo importante sería para los partidos postular como candidato al gobierno del estado a quien pudiera representar la cohesión interna de los partidos y lograr mayores consensos y simpatías entre la población. Y en ese sentido, ya postularon el PRI-Panal, el PAN.ADC, el PRD-PSD y Convergencia, respectivamente, a los que son sus candidatos al Poder Ejecutivo del estado: el priísta Mario Anguiano Moreno, la panista Martha Leticia Sosa Govea, el perredista Alberto Ochoa Manzur y el convergente Gabriel Salgado Aguilar.
    De esta forma, lo que importa ahora es que cuiden las alianzas o partidos políticos participantes la unidad interna y el desarrollo que tendrán sus campañas.

    Por el momento, el PRI tiende a avanzar en su lucha por los distintos cargos de representación popular, porque desde la gubernatura y las alcaldías, así como diputaciones locales y federales, ha nominado a sus candidatos, Y en ese aspecto, el PRI parece rebasar por mucho al PAN. Dejemos de lado a otros partidos, que sólo parecen estar a la caza de subsidios electorales y postulaciones “de consuelo”, o plurinominales.
    Pero en el PAN, hay tantos conflictos y repliegues, escisiones y acusaciones, que ya reflejan ante el electorado potencial que, el blanquiazul, atraviesa por una grave y definitiva crisis interna.

    El primer caso de desavenencias internas del panismo, protagonizado por el alcalde Virgilio Mendoza Amezcua se dio en el municipio de Manzanillo, del cual es originaria la candidata a gobernadora Martha Sosa. Y otros casos de escisiones se dieron dentro del PAN en los municipios de Tecomán e Ixtlahuacán. No obstante, el más desgarrador de los conflictos se ha dado en el municipio de Colima, donde el PAN está muy dividido, con inconformidades por los métodos de selección de candidatos. Una es la decisión que desea tomar el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) panista, y otra es la que pretende sacar por su parte la candidata Martha Sosa. El conflicto de poder, incluso con miembros de la dirigencia estatal panista, es evidentísimo, y lo peor es que, quien va a votar en esta entidad federativa, se está dando cuenta de ello.

    Pongamos dos casos al respecto. En tanto el dirigente estatal panista Fernando Antero, declara que no es importante la escisión de panistas habida en Tecomán, y trastoca cifras diciendo que no fueron doscientos los que renunciaron sino solamente veinte, por su parte Martha Sosa y el diputado panista Humberto Cabrera, sí reconocen que eso daña al PAN.

    El gran problema de Martha Sosa y los panistas, hasta ahora, son ellos mismos. Crean o les crean conflictos internos, a diestra y siniestra, y se olvidan de que el objetivo que vale la pena, en estas elecciones, es tener esa sensibilidad para dar una imagen de coherencia, congruencia y unidad partidaria. Dudo de que les importe, con esos recursos, meter distractores, si es que les urge garantizarle al blanquiazul sobre todo ganar la contienda por diputaciones federales y locales.

    Creo más bien que, con estos escenarios y situaciones, el PAN no las trae todas consigo. Que venga el cínico y cuestionado Vicente Fox, en vez de significar respaldo para Martha Sosa la desacredita. Pero, además, mientras que en el PAN hay una fuerza política centrífuga, que hace renunciar a permanecer en éste organismo partidario a infinidad de militantes, en cambio en el PRI hay una fuerza política centrípeta, que, mientras avanza, jala hacia el centro a los desvinculados del otro partido. Este es el fenómeno que, estas recientes semanas, estamos observando y registrando.

    Por eso, si las campañas ya inician, como en las carreras de caballos, el grito es “¡arrancan!”, y lo que sigue es saber manejar la habilidad, la capacidad de movilización, la contundencia y la resistencia, para obtener el triunfo. Esto, es claro, lo entiende cada ciudadano que va a ponderar la eficacia y efectividad de su sufragio.

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