Alerta contra violencia de género…

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La Panga

Por: Mayahuel Hurtado Ortiz

El tema de la alerta contra la violencia de género no es un tema nuevo para nuestra entidad, ni tampoco exclusivo; en varias entidades federativas la violencia en diversas modalidades en contra de mujeres, ha sido un tema que ha encendido focos de alerta, para desde las acciones de los tres niveles de gobierno; así como la participación de los congresos locales, se realicen iniciativas que garanticen la disminución de eventos lamentables en los que las mujeres son víctimas, llegando éstos a su máxima expresión como lo es el feminicidio.

Pero sin duda alguna la mayor responsabilidad deberá recaer siempre en el poder legislativo, puesto que son nuestros representantes populares y se superpone que deberán ser ellos quienes retomen las iniciativas de los congresos locales, para que sean analizadas y de esta forma destinar un mayor porcentaje de recursos para erradicar la violencia en nuestro país. Y hablar de esa utopía nos hace un planteamiento serio, debido a que no podemos atacar el problema, si no se hace de raíz.

Y a qué me refiero amable lector, lectora, es simple y sencillo, necesitamos resetear a quienes desde edades tempranas pueden inhibir eventos de violencia desde la etapa de la niñez o la adolescencia: los padres. Está comprobado con especialistas de la salud mental, que es en el seno de la familia en donde se gestan a los potenciales agresores de mujeres, y no es que yo haya encontrado el hilo negro, simplemente si en casa la madre no reacciona cuando los varones agreden a las hermanas, se están generando dos sistemas, en el primero tendremos potenciales agresores que después de casa, buscarán en la escuela o en la calle agredir o someter a más niñas o adolescentes con diversos tipos de violencia y en el caso de las mujeres, se les está insertando un chip erróneo que no les permitirá reaccionar ante agresiones, ese sometimiento aberrantes las volverá sumisas e incapaces de señalar un abuso; porque la figura materna, ejerce el manejo del tema y no pone límites en casa a los varones, que al paso de los años van aprendiendo actitudes y modo de fastidiar mujeres por diversión y ya en los casos críticos agredirlas de forma verbal, psicológica, física y en un extremo la violencia priva de la vida a la mujer.

Quiero aclarar que no estoy generalizando,  existen familias en donde los padres están muy atentos al comportamiento de sus hijos, están enterados de los sucesos que ocurren entre las interacciones de hermanas y hermanos, marcando límites y generando el diálogo consiente que fomenta hábitos y actitudes positivas, en donde al mismo tiempo se fortalecen valores. Cuando en casa hay congruencia entre papá o mamá, o si es el caso de una madre soltera, el tener este control y dedicar tiempo para éstos temas, genera interacciones sanas al interior de la familia, que difícilmente se presentarán en la escuela o en la calle, es decir, al primer signo de violencia, las mujeres estarán preparadas para señalar cualquier tipo de abuso, porque saben perfectamente que en casa existe ese seguimiento y respaldo a su desarrollo en la infancia y la adolescencia.

Pero si nos encontramos con diversos contextos en donde papá o mamá si está al pendiente y en otros donde no existe control de los hijos, es complicado que cualquier iniciativa o buen deseo aleje la violencia. Mi propuesta es a reeducar desde el seno familiar, enseñarles a vivir en igualdad, con tolerancia y respeto; a emplear el diálogo como la solución a diversos problemas o desacuerdos y a dar la información acertada y asertiva que toda niña o adolescente requiere para no ser expuesta a episodios de violencia, pero más importante aún, esto les permitirá a las mujeres desde edades tempranas a generar las vacunas para actuar y evitar potenciales agresores. Que las políticas giren en torno a reeducar a la sociedad desde el seno familiar y que esa enseñanza venga desde el sector educativo, el sector salud y muy importante, desde los sacerdotes o pastores que en su prédica reflexionen acerca de la importancia de vivir en paz, en armonía, acentuando que la mujer se hizo de la costilla del hombre, para ser un complemento necesario y muy importante que el hombre no está sobre su costilla ni la mujer debajo de ésta. El fortalecer una capacitación obligatoria para los padres, resultaría un paso importante para de verdad, caminar rumbo a la erradicación. No debemos dejar de quitar la vista a lo que sucede en las mesas de los ministerios públicos, donde se reciben las denuncias de mujeres que fueron violentadas, deberán existir elementos preparados para entenderlas y atenderlas, para integrar una carpeta de investigación y en el caso de que la autoridad sea omisa, se finquen responsabilidades penales para los malos servidores públicos.

Quiero hacer una reflexión, las diversas modalidades de violencia contra las mujeres y el feminicidio, jamás deberá de confundirse con las mujeres que por elección propia decidieron cometer actividades ilícitas en donde lamentablemente se pierde la vida. El análisis deberá estar centrado en las mujeres que son víctimas de las diversas modalidades de la violencia, para saber dónde están los indicadores y partiendo de ahí realizar acciones para evitar que algunas mujeres tomen rumbos equivocados. Se necesitan más que manifestaciones, buenos deseos e iniciativas; urge reeducar desde el seno de la familia, para que en la casa, calle, escuela, trabajo, noviazgo, vida en pareja, edad adulta y vejez, ni una más tenga que formar parte de las estadísticas.

REMITO: Uno de los funcionarios más cercanos al gobernador es el Director de comunicación Social Fernando Cruz García, se le reconoce por su sencillez y respeto a las mujeres, por su trabajo y entrega. Es una pena que en su Staff haya un misógino que está como contacto en Manzanillo, a propósito de la violencia de género señor Badillo, me educaron en estándares de honestidad, humildad y de respeto a la palabra y no acostumbro a pedir disculpas por algo que no hice. El criterio es la diferencia entre un mediocre y una persona capaz.

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