Abraham Levy es el Espíritu del Kayac

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    El destacado deportista visitó las instalaciones del Diario de los Deportistas (Esto). Abraham inició su travesía el 7 de octubre de 2007, recorrió más de 11 mil kilómetros de costa navegando por 16 estados de la República Mexicana durante 13 meses; solo, en medio de la inmensidad del mar, él y su kayak, él y la naturaleza, él y su espíritu indomable.

    “Tengo 28 años y empecé mi travesía cuando tenía 27, nací el 26 de agosto de 1980 en Colima, Colima, me tocó pasar mi cumpleaños en San Juan de Alima, Michoacán”.

    El primer paso que dio Abraham para desarrollar este proyecto fue convencerse de que podía hacerlo, y se decidió a aprender lo que fuera necesario para iniciar su aventura:

    “Empecé a pensar cómo presentar el proyecto, cómo hacerlo interesante para la gente que podía apoyarme en lo económico; armé la presentación miles de veces hasta que logré hacerla como a mí me gustaba; después toqué miles y miles de puertas hasta que se abrió una, y el paso que siguió fue tratar de convencer a los empresarios de mi proyecto.

    “Se planeó el inicio y decidí que fuera el 7 de octubre de 2007, en Playa Bagdad, Tamaulipas; empecé a recorrer toda la costa del Golfo de México y terminé en Chetumal. De ahí volé hasta Tijuana para recorrer por el Pacífico toda la costa de nuestro país y terminar en Chiapas.

    “La mecánica de la expedición fue: ingresar al mar y navegar alrededor de 40 kilómetros por día y regresar a tierra, montar campamento, actualizas la página, reportas tu posición, descansar, comer y a la mañana siguiente continúas.

    “Me reportaba cada 24 horas, mi mamá era la más interesada en saber de mí, en caso de algún problema ella avisaría a la capitanía de puerto que correspondiera.

    “Por medio de un teléfono satelital podía saber cómo estaría el tiempo en el siguiente tramo de costa que recorriera para buscar bahías o rocas que disminuyeran la fuerza de las olas, sobre todo en los días en que el oleaje era más fuerte, porque podía suceder que no pudieras salir por lo peligroso del lugar. A veces había 40 kilómetros de costa con unos acantilados de cien metros de altura, ni siquiera te podías acercar a la costa”.

    Agregó: “Llegué a pasar hasta una semana sin ver a nadie. En cinco metros 17 centímetros que mide mi kayak traía todo lo necesario: agua, comida, celdas solares, ropa, lo justo para ser completamente autosuficiente.

    “El mar es un lugar inhóspito, difícil, en donde las condiciones pueden cambiar en segundos, en pocos minutos puedes tener olas de hasta siete metros. En él debes estar al pendiente de la esfera completa de la vida, porque si estás en tierra ya no te fijas para abajo; en el mar no, porque hacia abajo del agua también tienes que poner mucha atención, debes estar con tus sentidos al máximo, poniendo atención a todo, y además con la consigna de completar 40 kilómetros por día; remas ochenta paladas por minuto durante seis u ocho horas, prácticamente sin parar, ese es el ritmo que tienes que seguir para llegar al siguiente punto programado.

    “La vida es un riesgo, pero tienes que vivirla. Pasé cuatro años planeando esto para minimizar los riesgos al máximo, no quiero ser un temerario y lo último que quería era quedarme en este reto, amo y respeto mi vida más que nada, pero creo que los retos son un homenaje a la vida”.

    La experiencia que vivió Abraham espera transmitirla a la juventud, en conferencias que quiere impartir próximamente:

    “Me gustaría ser fuente de inspiración, este reto me inspiró, demandó lo mejor de mí y estoy seguro que puedo compartir valores como perseverancia, respeto a la naturaleza y a ti mismo, amor a tu país, todo eso me gustaría comunicarlo a todos aquellos que me quieran escuchar en una conferencia bien armada, y seguir explorando nuestro país, antes que ningún otro lugar. Ser la única persona en el mundo que conoce toda la costa de México es para mí un privilegio”. 18 de diciembre, 2008)

    Nota completa: http://www.oem.com.mx/esto/notas/n974756.htm

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